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| Número 36 - Año VI |
Escribe: Leonardo Herrera Boza
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Introducción La sociedad de la información crece segundo a segundo, pero la educación es el eje fundamental de ese avance vertiginoso. Fidel Castro expresaba recientemente: “…albergo la más absoluta convicción de que solo la educación podrá salvar nuestra especie.” La Humanidad se salvará a sí misma solamente en el camino de la sabiduría y la solidez de los principios éticos y morales que logremos inculcar a la juventud. ¿Pero que educación les brindamos en la actualidad? ¿La misma de hace veinte años, memorística, repetitiva y poco emotiva? ¿Cómo hacerla más activa, emocionante y comprometida con el desarrollo de la sociedad futura? Nuestro José Martí enunciaba: “Es criminal el divorcio entre la educación que se recibe en una época y la época.” Estamos inmersos en la vorágine de la sociedad digital, por tanto no podemos darnos el lujo de mantenernos atrasados en los niveles de calidad de la enseñanza. Es imprescindible construir la Universidad de Excelencia que nos avizora Fidel, pues "buscando lo óptimo, lo más perfecto dentro de las cosas humanas, lo más nuevo, lo más creativo, algo que no solo sirva a los intereses de nuestro país, sino sirva de ejemplo para el resto del mundo". Las TICs en el proceso educativo. La Tercera Revolución Educacional en nuestro país, ha aportado nuevas formas de trabajo, de interacción alumno-profesor. Las formas didácticas de enseñanza no han variado, se mantienen las conferencias y clases magistrales, pero ahora con el uso intensivo de las TICs, podemos enriquecer mucho más el horizonte cultural de nuestro pueblo. El trabajo en red, tanto dentro como fuera de las instituciones escolares, nos enriquecen los conocimientos precedentes y nos ofrecen perspectivas inimaginables para hacer del aula, un laboratorio de aprendizaje. La agudización de los problemas del mundo contemporáneo, son tema desconocido para la inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra. Los currículos escolares de la generalidad de los países adolecen de críticas y reflexiones de qué hacer para solucionarlos, desde nuestro propio entorno social. La tarea de los educadores debe estar dirigida hacia los objetivos que posibiliten no solo informar a los estudiantes, sino junto a ellos reflexionar; y orientarlos hacia la acción consciente y transformadora. Mahatma Gandhi, el alma de la independencia india opinaba: “La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?”. Y el célebre pensador romano Marco Tulio Cicerón refuerza esa idea al expresar que: «La Historia es el testimonio de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, anuncio de la antigüedad». Las asignaturas históricas desempeñan por derecho propio, un papel primordial en la formación de una concepción científica y transformadora del mundo de hoy en la juventud. Se presentan varias interrogantes al abordar esta importante cuestión: ¿Qué historia enseñamos en las escuelas a los niños y adolescentes? ¿Resulta atractiva, o solo es “lo que tenemos que soportar, porque es obligatoria”? ¿Podemos los profesores hacer algo al respecto con ayuda de las TICs? El profesorado y la inserción de las TICs en la historia. Consideramos que una de las mayores deficiencias de la enseñanza de la historia está dada en que se ha hecho poco descriptiva, pesada, ha perdido lo anecdótico, lo curioso, lo emotivo. Existe una verdad que no podemos ignorar, en toda clase de Historia debemos: primero, interesar, y después, profundizar. ”Enseñar a quien no tiene curiosidad por aprender, es sembrar un campo sin ararlo”. Además de cumplir con el calendario, es importante crear interés en el alumno por lo que se estudia, pues “…el sentimiento es también un elemento de la ciencia.” Las TICs nos permiten poner los fascinantes caminos de la epopeya histórica, casi al “tocar” de las manos de nuestros alumnos. No olvidemos que los jóvenes provienen de una cultura visual; fuerte en estímulos, además de la incidencia directa en su complejo de valores sociales. Este aspecto es esencial para comprender el papel que desempeñan los profesores de historia en el siglo XXI. Existe una transformación en el rol del profesorado, pues de trasmisores de conocimientos hemos pasado a convertirnos en coordinadores del aprendizaje de nuestros educandos. Debemos transformarnos en promotores de conocimientos utilizando las nuevas tecnologías como recursos didácticos necesarios. Estos favorecen pero no deciden el cómo de la enseñanza. Los recursos tecnológicos son eso: recursos y soporte para una enseñanza más amena y provechosa; pero si el profesor no es capaz de diseñar un buen uso de ellos, no habremos logrado nada. Conviene seleccionarlos adecuadamente, para que contribuyan a lograr un mejor aprendizaje y se deben tener en cuenta algunos criterios, por ejemplo: • ser apropiados respecto de los objetivos que se pretenden lograr. Esta es la tarea fundamental del profesor contemporáneo, realizar una adecuada orientación y seguimiento del aprendizaje cooperativo, atendiendo además las necesidades individuales y colectivas de los alumnos. ¿Tenemos conciencia de que tenemos en nuestras manos el poder de hacer que los jóvenes o los niños amen u odien la Historia? Algunos educadores puede que estén a favor o en contra de esta afirmación. Pero encuestas realizadas a grupos de estudiantes de 1º Año de Ingeniería Informática de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) arrojó los siguientes resultados, en cuanto a intereses en la asignatura:
Los estudiantes se muestran ávidos de anécdotas, de curiosidades, de conocer porque somos así y no de otra manera. Buscan a través de la historia la explicación de su presente y la claridad de su futuro. Desean bajar a los héroes del altar donde se los han colocado con esa enseñanza memorística y fría, para palparlos como seres humanos, iguales a ellos mismos. “el conocimiento de los detalles es indispensable para la preservación de la grandeza; el impulso necesita ser sostenido por el conocimiento.” Las TICS se constituyen en un gran aliado de la docencia en historia, pues nos ayudan en la tarea de hacer más atractiva nuestras asignaturas. Con el uso intensivo de estas nuevas herramientas, también subyace un importante problema pedagógico, la resistencia de los profesores al uso de las tecnologías. El uso de las TIC, como cualquier otro tema que se tenga que tratar en la escuela, depende de las aptitudes del profesorado. Los profesores de historia han utilizado frecuentemente la heurística, para la impartición de sus conferencias, logrando en parte los objetivos que el sistema educativo y el plan de estudios les marca. La resistencia de los profesores a utilizar las TICs puede ser una razón importante del "fracaso" de la introducción de estas tecnologías en la enseñanza. Puede ocurrir que los profesores se "resistan" a las TICs porque no se sienten cómodos manipulándolas, salvo para las procedimientos más elementales, y no existen recursos disponibles para poder formarlos en métodos educativos que incorporen las TICs a la enseñanza de cada día. Es necesaria e imprescindible entonces la conformación de una estrategia de formación pedagógica estable en los centros educativos. No se puede lograr el perfeccionamiento del sistema docente-educativo, sin la formación del profesorado en sus respectivas materias (incluyendo las habilidades en TIC). Los pedagogos no pueden desarrollar habilidades de pensamiento de orden superior en los estudiantes sin haberlas adquirido ellos antes ni profundizar mucho más que en el material que se supone que deben enseñar. Otro elemento importantísimo serían, las habilidades de los educandos para seleccionar y valorar adecuadamente la gran cantidad y diversidad de las fuentes de investigación que se puede hallar en el ciberespacio. La esencia del problema no es imponerles a los maestros su uso en el aula, sino demostrarles la importancia del uso de Internet con pruebas y hechos. Tienen que sentirse mucho más cómodos con su empleo, valorándolas en su justa medida. El Departamento de Ciencias Sociales de la UCI ha desplegado una estrategia en el uso de las TICs en la docencia, que permite cumplir con las expectativas de estudiantes y profesores. Las asignaturas que se imparten están apoyadas plenamente en las multimedia, con el posicionamiento de sitios Web por asignatura, talleres-debate sobre materiales fílmicos, presentación de CD-ROM multimedia vinculados a temas afines. Además el contacto alumno-profesor es continuo, con la utilización del e-mail, por donde se les hace llegar a los educandos orientaciones y bibliografía. Además de ser la vía de retroalimentación básica del control y evaluación de las actividades docentes. Consideramos que es imprescindible no solo partir de conceptos sino de actividades, pues la acción estimula la necesidad de saber y la posibilidad de conseguirlo. De este modo potenciamos la ilusión por realizar actividades concretas y proyectos en común. Estimulamos el interés por hacer, por participar, crear, colaborar y compartir; sin preocuparse tanto por el producto final como por el proceso que se está viviendo. De esta manera propiciamos el desarrollo personal de diferentes niveles de expresión que permitan el mejor conocimiento de uno mismo y de los demás dentro del contexto comunitario. ¿Cuáles son los roles del profesor de historia con las TICs? El profesor de historia debe redefinir sus roles en el aula. Existe un cambio trascendental en las formas de enseñanza, las TICs se manifiestan como un aliado eficaz para construir el conocimiento y conformar el sistema de valores de los estudiantes. El papel de los profesores se reconfigura entonces, teniendo en cuenta los avances científico-técnicos. Ahora será el orientador, el motivador, el evaluador, usuario y creador de recursos digitales, además de investigador consciente en redes y bases de datos. Los programas de Ciencias Sociales en la UCI se caracterizan por el espacio dedicado a los talleres, seminarios y debates en torno a temas claves de nuestra historia nacional y el impacto mundial de las TICs. Los profesores que imparten las diferentes asignaturas tienen como método de trabajo metodológico, el debate previo en seminarios o talleres de los contenidos y formas de impartición de la docencia. En este marco se enriquecen las propuestas diseñadas en conjunto, al mismo tiempo que se exponen materiales o información relevante que se facilitará a los alumnos. Este aspecto es trascendente, pues el profesor ofrece al estudiantado una bibliografía de ampliación, que incluye una lista de recursos online que son más intuitivos y que potencian más la interacción. Debemos ser capaces de conducir adecuadamente sobre dónde, en Internet, pueden documentarse, para que haga un uso provechoso de la información. Los estudiantes examinan recopilan, registran y analizan datos; formulando y contrastando hipótesis; que los llevan a reflexionar sobre lo que han comprendido, construyendo su propio significado…que después es confrontado en los debates abiertos en el aula. Se enfatiza más en el aprendizaje que en la enseñanza, el quid está en lo que los estudiantes hacen, en lugar de en lo que el profesor hace. Una anécdota personal de las grandes figuras de nuestra historia, que los aproxime al ser humano que llevaban dentro esos héroes, nos hace ganar mucho más, que horas de análisis sobre causas y consecuencias de un hecho histórico. La enseñanza de corazón a corazón, deja huella en los sentimientos de los jóvenes. Una imagen o un video sobre el contexto social de una época ilustran más, que siglos de conferencias. Por ejemplo, para conocer los inicios de la música y el baile en Cuba, nada mejor que escuchar en el aula el buen zapateo cubano, “sucu-sucu”, el changüí o ver como se bailaba la contradanza. Los profesores a veces cometemos el penoso error de pensar que lo sabemos todo y por tanto debemos tener respuestas inmediatas para cualquier interés de nuestros alumnos. Decía Anne Robert Jacques Turgot, destacado político y economista francés del siglo XVIII: “El principio de la educación es predicar con el ejemplo.” Es una necesidad tener humildad en cuanto a nuestra propia sabiduría. Es válido decir también: «Esto no lo sé, muchachos. El próximo encuentro iniciamos con la aclaración de este aspecto y así aprendemos todos.» El hombre puede equivocarse, pero posee la capacidad de tomar la experiencia y seguir adelante. Ese principio debemos tenerlo por divisa y trasmitirlo a los educandos con nuestro propio ejemplo personal. Algo tan valioso y no siempre tenido en cuenta, es la opinión que merece nuestra docencia por parte de los alumnos. Es parte del imprescindible proceso de retroalimentación que no puede faltarle a un profesor. Los "mejores" profesores son habitualmente los que poseen una autoridad intelectual mayor sobre el tema o asignatura y que a menudo hacen que los estudiantes puedan adquirir una manera poco corriente y original de ver el tema. Ahí esta la clave de la enseñanza de la historia y las TICs. La historia no solo se aprende con la presencia del profesor, pues las actividades o proyectos independientes que se orientan, hacen más interesante la cuestión. “La inteligencia humana tiene como leyes la investigación y el análisis.” Ahora con esta concepción, el docente se enfrenta a una realidad irreversible: hay que explicar a los alumnos fuentes y métodos. Hay que enseñarlos a investigar. La realización de dichas acciones podrán ayudar a los estudiantes a volverse más independientes y creativos a la hora de hacer sus trabajos. ¿Qué investigan los alumnos en historia? Ante todo el profesor debe tener cuidado cuando presente los trabajos que el alumno deba hacer, que sean orientadores del proceso a realizar y que no caigan en la simple copia. Es imprescindible inculcarles la máxima martiana de que: “El estudio es un mérito; pero la imitación es un error: más que un error, una dejación de la dignidad de la inteligencia.” Los aspectos a investigar pueden ser variados, en función de los intereses colectivos y del programa de la asignatura. Las fuentes de investigación en la Era de INTERNET nos sobran, pero debemos enseñar a los alumnos el buen uso de ella. Una década antes, era un gran problema la documentación actualizada. Hoy es casi todo lo contrario, pues estamos atiborrados de información y conviene aprender a discriminarla bien. Ahora podemos disponer de los materiales elegidos por el profesor las 24 horas y sin limitación. Recordar siempre a los alumnos que la utilización de Internet es un medio de aprendizaje y no un fin. En muchas ocasiones dominan mejor que los profesores la navegación, pero eso no implica que sepan seleccionar y elegir debidamente la información sobre algún proceso histórico que se le pida. El problema es que hay que enseñarles a discriminar información, sea de unas fuentes o de otras. En nuestras aulas tratamos de lograr que los alumnos entiendan que de un mismo hecho objetivo puede haber varias interpretaciones. Según la tendencia a la objetividad de la fuente o al criterio político aplicable, indistintamente. No creo que haya que centrarnos solamente en la información, sino también en la selección de contenidos con criterios éticos y epistemológicos, es tarea ineludible del educador. La orientación tiene que ser precisa y clara, para de esa manera, aprovechar las ventajas que nos ofrece el trabajo en la Red. Otra experiencia sumamente interesante en nuestra universidad lo constituye la colaboración alumno-profesor. Aprovechando las habilidades informáticas formadas en su carrera, hemos logrado concretar valiosos proyectos conjuntos como los sitios Web de temática histórica (muy útiles en la docencia y el trabajo político-ideológico del centro). La experiencia de la aplicación de las TICs en la enseñanza de la historia en nuestra universidad, ha mostrado resultados altamente positivos. En un contexto educativo sólido, hemos obtenido que los alumnos se transformen en habilidosos usuarios de la tecnología de la información, indagadores, analistas y evaluadores de información, creativos y eficaces usuarios de herramientas de productividad, ciudadanos informados, responsables y contribuidores. Conclusiones La utilización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) en la enseñanza de la Historia, puede aportar positivamente al desarrollo del aprendizaje de nuestros estudiantes. Pero ello no significa que su mero uso en el aula, nos vaya automáticamente a redundar en beneficios, pudiera ser todo lo contrario. El protagonista principal siempre será el profesor, que debe asumir retos ineludibles al enfrentarse con el empleo de las TICs en la enseñanza de la historia. De él dependerá en última instancia el fruto pedagógico a alcanzar. Es fundamental el dominio por parte de los pedagogos de los conocimientos mínimos sobre el hardware y el software a recurrir. También debe aprovechar al máximo las oportunidades de búsqueda de información en la Red, ya sea nacional o INTERNET. No solo buscar, sino al mismo tiempo crear materiales, digitales o multimedia para la docencia y la investigación de las diferentes materias que imparte. El docente se obliga a contar con una permanente actitud para el cambio, la actualización y la propia capacitación. Otras características necesarias son la adquisición de hábitos para imaginar distintos escenarios y situaciones, el logro de capacidades para planificar, conducir y evaluar aprendizajes que incluyan la utilización didáctica de la computadora. La educación cubana crece en la infraestructura tecnológica, existen los conocimientos necesarios para desarrollar experiencias practicas de calidad. La enseñanza de la historia tiene un amplio y rico camino que andar. El reto hoy está en el perfeccionamiento continuo de los profesores, haciendo firmes las oportunidades que nos aportan las TICs, para el siglo XXI. 1. Almada, Margarita. Sociedad multicultural de información y educación. Papel de los flujos electrónicos de información y su organización. Revista Iberoamericana de Educación. Septiembre - Diciembre 2000. |
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