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| Número 29 - Año V |
La lectura recreativa en la biblioteca universitaria y de institutos terciarios : un espacio de ocio reflexión y superación Escribe: Juan Manuel Pineda
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Resumen: El presente artículo describe la falta de lectura recreativa de los alumnos de la universidad e institutos terciarios, así mismo el autor da la experiencia en este tipo de lectura siendo estudiante universitario, se comenta como desde la biblioteca universitaria, se puede fomentar la lectura recreativa como una alternativa de ocio en el joven universitario. Se vive en un mundo dominado por las urgencias, por lo inmediato, en el caso de nuestras bibliotecas universitarias, el alumno-usuario busca material bibliográfico para superar el parcial, el examen final y las obligaciones curriculares, también buscan participar en las actividades que ofrece el Campus (deportes-, expresión artística, discusiones grupales), quedando de este modo en un segundo o quizás totalmente de lado, la elección por la lectura de entretenimiento, de auto superación, de reflexión de descubrimiento, tan enriquecedora como necesaria para el adolescente y el joven de hoy. Como bibliotecario que me desempeño en dos bibliotecas: una universitaria y otra de un Instituto Superior de nivel terciario, quiero dar un humilde aporte sobre el tema de la lectura recreativa en el alumnado que asiste diariamente a nuestras bibliotecas y utiliza nuestros servicios. El que escribe, en una época de su vida descubrió el gusto por la lectura, y le sirvió de mucho para superar ciertas dificultades, encontrando en esta acción, ayuda para atravesar los obstáculos y vicisitudes de la vida a través de la lectura recreativa. Mis primeras lecturas “serias” fueron a los 18 años, como diría Petit, fueron impulsadas para “apropiarme de la lengua” ya que me daba cuenta que tenia un vocabulario muy reducido y escaso, el secundario con todas sus falencias sumado a mi falta de inquietudes en la adolescencia generaba en mi un desperdicio de la enorme riqueza de nuestro lenguaje hispano. Recuerdo también una charla con una docente jubilada de colegio muy culta, la cual vivía al frente de mi casa; ella me impulsó en este maravilloso mundo de la lectura que recientemente había descubierto, así también me ayudó en la organización y sistematización de las mismas a través de la confección de fichas bibliográficas y de contenido, quizás este fue un germen de mi vocación. En mi caso siendo estudiante universitario, me incliné a las lecturas biográficas y de auto superación, estas lecturas me ayudaron mucho y crearon en mi un impulso por sortear obstáculos de la vida, dándome una visión mucho más amplia del mundo que la que tenía hasta el momento, fueron a su vez un descanso de los estudios que cursaba en ese momento, estos eran de bibliotecología y de archivología de la Universidad. Las bibliotecas populares cercanas a mi casa y la biblioteca Central de la Universidad Nacional de Córdoba fueron el principal aporte a mis lecturas, fueron las que me proveyeron de libros, además concurriendo a esos lugares donde “guardaban” el saber y el conocimiento me confirmaron el gusto por la profesión que hoy tengo. Muchas personalidades forjaron su personalidad, sus ideales, en este tipo de lecturas “ociosas”, que en estos tiempos se han perdido por lo expuesto anteriormente, una vida demasiado acelerada que premia a lo productivo, a lo que da ganancia a lo que se ve y se palpa. A decir de Petit en su bello libro: Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura el cual se los recomiendo el dice que: “Los libros y en particular los libros de ficción nos abren las puertas de otro espacio, de otro modo de pertenecer al mundo. Los escritores nos regalan una biografía, una historia un paisaje en que recobrar el aliento” “Nos abren también otro espacio a otro tiempo, en que la capacidad de ensoñación tiene libre curso y permite imaginar, pensar otras formas de lo posible. Insisto siempre en la importancia de esta elaboración de un tiempo para sí mismo, tiempo de disponibilidad, de ocio. Tiempo de reflexión en que se puede evitar la precipitación.” (Petit, 1999). Por lo tanto una biblioteca universitaria o de un Institituto Superior que solo se centre en ofrecer servicios en base a la currícula, puede ser una buena biblioteca, en la que se accede a las últimas novedades del mundo de la información: base de datos especializadas, discos compactos, Internet de alta velocidad, acceso a documentos de la British Library, etc.- pero a la misma le faltará algo esencial, que es ofrecer textos de lectura recreativa, que forme un ser humano integral, que busque superarse a si mismo y encontrarse con un espacio de reflexión y recreación en las bibliotecas universitarias. Como bibliotecarios y bibliotecólogos nuestra misión además de ofrecer información para la currícula, debe ser la de un facilitador de lecturas recreativas, la de un promotor de espacios y canales que induzcan a estas lecturas , no quiere decir en ponernos en una cruzada a diestra y siniestra de promoción de lectura, en que los únicos perdedores, vamos a ser nosotros y nuestros libros, que no van a ser retirados del estante por nuestros usuarios cansados de nuestro discurso. Para contar una experiencia en nuestro caso, formamos una pequeña sección de libros recreativos, esta biblioteca pertenece al Instituto Universitario Aeronáutico, la misma es especializada en ingeniería y en administración de empresas, esta sección de libros recreativos contiene textos que van desde poesía gauchesca, cuentos, novelas, hasta algunos de realismo fantástico, como el de Charles Berlitz, pasando por el fenómeno ovni, hasta libros de Cortazar, Arlt, entre otros. Esta sección recreativa de la biblioteca se formó en base a la donación de estudiantes, docentes y personal de la misma universidad, tuvo bastante acogida en la comunidad educativa principalmente en los alumnos, los cuales nos preguntan que tenemos de nuevo para leer este fin de semana?. Bibliografía PENAC, Daniel. Como una novela. 2.ed. Santa Fé de Bogota : Norma, 1995 PETIT, Michel: Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura . México: Fondo de Cultura Económica, 1999
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