Número 28 - Año V

De la observación científica a la observación pedagógica: los instrumentos para evaluar aprendizajes

Escriben: Beatriz Banno y Adriana De Stefano
Sistema de Educacion Abierta y a Distancia - Universidad Nacional de Mar del Plata - Argentina.

El ojo que ves no es
ojo porque tu lo veas
es ojo porque te ve

A. Machado "Proverbios y cantares"

La observación ha sido para los seres humanos el modo natural de explorar el mundo y acercarse al conocimiento. Este proceso se reproduce en el desarrollo de cada individuo. No nacemos con la capacidad de observar, es una potencialidad que traemos y que se va construyendo en el crecimiento. Desde las primeras etapas de la vida vivenciamos la captación de formas, cuerpos, líneas, colores, imágenes, etc. que estimulan el campo visual y ejercitan la visión y la mirada como componentes básicos para el desarrollo de la observación.


¿Qué significa observar? . Obviamente, implica ver y mirar como sustentos fisiológicos imprescindibles. Supone un ejercicio de voluntad y una intencionalidad dirigida al objeto de conocimiento. Es la captación inmediata del objeto, la situación y las relaciones que se establecen

.
Cuando la observación se define como la recolección de información en forma sistemática, válida y confiable asumimos que la intencionalidad es científica. Hablamos, entonces, de método y técnica.
Desde la perspectiva científica se perfila como un método de indagación en distintos tipos de estudios (exploratorios, descriptivos, experimentales) y en diversos campos del conocimiento.


En el campo de las ciencias sociales connota características que se constituyen en referentes válidos para la observación pedagógica.


En este contexto es factible otorgar un encuadre teórico a la observación pedagógica como práctica evaluativa cotidiana desde la perspectiva de la observación científica.



Si tipificamos esta triangulación podemos definir a la observación pedagógica como la exploración de situaciones educativas mediante instrumentos válidos y confiables y caracterizarla como

La distinción entre participante y no participante es tomado del campo de la investigación etnográfica y refiere a la intervención del observador en la situación y en el grupo de observación. La particularidad es que en el caso de la actuación docente a veces es dificultoso delimitar su participación en la situación de evaluación.

Evidentemente se identifica como directa cuando la recolección la realiza el observador, presencia la situación en el momento que se produce y recoge la información. Es decir no media intermediario entre el observador y la situación.

Si hay una mediación en la observación indirecta, marcada por la intervención de los sujetos observados en la producción de la información, a partir de distintos instrumentos, como en el caso de las entrevistas.

La observación es abierta cuando la indagación es libre y no está condicionada a criterios específicos. Se explora todo lo que aparece atendiendo a un marco referencial previo que aporta los lineamientos básicos. Hablamos de observación cerrada cuando está sujeta a una guía previa delimitada por instrumentos.

Pensamos en la observación como una práctica cotidiana en el desarrollo didáctico específicamente en la práctica evaluativa, Es desde este ámbito, el de la evaluación, que intentamos clarificar perspectivas conceptuales y metodológicas partiendo de la observación científica como marco referencial que posibilite la validación de enfoques y procedimientos.



Seguramente en la práctica cotidiana se concretan observaciones que admiten distintas combinaciones entre las tipificaciones mencionadas en el abordaje de los contenidos de aprendizaje.

Para indagar sobre algunos aspectos del aprendizaje, como por ejemplo las habilidades adquiridas en determinados procedimientos o ciertos características actitudinales en relación con los otros y con la tarea, la observación es el único medio que tenemos para recolectar información válida para la toma de decisiones. Los mayores problemas que presenta este modo de medición, están referidos a la objetividad y a la significatividad de lo observado.

Tanto los aprendizajes comprendidos en los contenidos procedimentales como en los actitudinales, es casi imposibles medir las adquisiciones con el tipo de pruebas más difundidas, como son los exámenes escritos, en cualquiera de sus formas. En el siguiente cuadro, a modo de ejemplo, presentamos algunas competencias cuyas capacidades responden a esta necesidad de observación directa:

Este tipo de aprendizajes pueden evaluarse mediante los siguientes procedimientos:

1) observar la alumno en plena actuación y así describir o juzgar su comportamiento
2) observación de la calidad del producto que resulta de la actuación
3) pedir opinión a los pares
4) preguntar la opinión del interesado.

Tanto los métodos y técnicas de observación, como de valoración entre pares , como de autoinforme, son más subjetivos de lo recomendable y requieren mayor tiempo y esfuerzo para su construcción por parte del docente. Pero su principal ventaja es que proporcionan el medio más apto para evaluar conductas importantes que de otra manera quedarían perdidas en la posible memoria del docente a la hora de tomar decisiones calificadoras.

Entre las técnicas de observación que podemos considerar más útiles para el trabajo docente, hemos seleccionado el registro anecdótico, las escalas de calificación y las listas de cotejo. Los inventarios de intereses, las pruebas de personalidad, los cuestionarios autoadministrados, y otros más, completan el repertorio de instrumentos de observación que se han utilizado en diferentes prácticas evaluativas.

Los registros anecdóticos son descripciones de hechos que han ocurrido en el transcurso del proceso educativo que se lleva a cabo y que, en una primera mirada, creemos cargados de significado.
Un buen registro anecdótico, documenta claramente la situación observada de la siguiente manera:
1- descripción objetiva del incidente y del contexto en que ocurre
2- interpretación personal del docente sobre la significatividad del hecho
3- recomendaciones de actuación

¿Qué comportamientos observar y registrar?

Son nuestros objetivos de enseñanza los que guiarán la selección de qué situaciones observar y cuáles considerar significativas. También tenemos que estar alertas ante aquellos acontecimientos inusuales o inesperados que pueden no ser esperados pero que aparecen como patrón de comportamiento en los alumnos.

Para poder realizar un sistema realista de registros y no llenarnos de notas de muy engorrosa "traducción" hay que tener en cuenta los siguientes principios:

1) Realizar nuestras observaciones en aquellas áreas de conocimiento que no pueden valorarse por otros medios. No hay ventajas en el uso del registro anecdótico para obtener evidencias de aprendizajes en áreas en las que se puede contar con métodos más objetivos y fáciles de administrar.

2) Limitar nuestras observaciones a determinados momentos que consideramos de "observación privilegiada". Los registros de comportamiento se usan de manera óptima para evaluar de qué manera un alumno se comporta típicamente en un escenario natural. Lo que podemos esperar de los registros anecdóticos es una muestra razonablemente representativa del comportamiento de los alumnos

3) Restringir las observaciones de este tipo sólo a aquellos alumnos que consideramos necesitan un seguimiento especial. Resulta de mayor utilidad disponer de más observaciones extensivas de aquellos alumnos de los que necesitamos comprender cuáles son sus dificultades y que nos suministren indicios del camino a seguir.

Ventajas y limitaciones

Su mayor ventaja es proporcionar una descripción del comportamiento real en situaciones naturales. Además de compilar descripciones del comportamiento más característico de los alumnos, los registros anecdóticos hacen acopio de evidencia de aquellos comportamientos que son excepcionales, pero significativos.

El mantener estos registros en forma sistemática durante nuestro desempeño como docentes, nos familiariza más con la observación y acrecienta nuestra conciencia de dichos comportamientos únicos.

La limitación principal es el tiempo que requieren para su elaboración. Este inconveniente puede salvarse restringiendo las observaciones y los informes como lo sugerimos anteriormente. Se debe elaborar un plan realista de registros. Este plan puede realizarse conjuntamente con otros docentes, para poder cotejar, en un tiempo determinado, las observaciones de unos y otros, y mejorar de esa manera las posibles interpretaciones y tomar decisiones en común sobre la forma de intervención docente, si es que se considera necesario.

Otra dificultad radica en su dudosa objetividad. Lo ideal es lograr una serie de "instantáneas" verbales que representen con precisión la conducta observada. En la observación, en alguna medida entran en juego nuestros prejuicios, expectativas, ideas previas. La práctica en realizar estas observaciones, tiende a reducir al mínimo su presencia, ya que el docente va tomando conciencia de cómo juegan sus concepciones personales, pero son imposibles de evitar por completo. Este riesgo puede contrarrestarse con un plan de observaciones a realizarse conjuntamente por dos o más profesores que comparten los mismos grupos de alumnos.

También hay que tener en cuenta los escenarios en los que se desarrollan las actividades. Los laboratorios, talleres, espacios de "recreo" o de pausa en las actividades de enseñanza y de aprendizaje, suelen ser más ricos para observar algunos tipos específicos de comportamiento. En cambio si lo que queremos documentar tiene que ver con reacciones en situaciones de tensión, o de mayor exposición, o de participación social, los debates, discusiones o exposiciones orales en clase, presentan un mejor marco para su observación.

No podemos dejar de tener en cuenta que no es conveniente realizar ningún tipo de interpretación general y recomendaciones relativas a intervenciones docentes, hasta tanto se haya obtenido una muestra razonablemente adecuada (en cantidad y calidad) de comportamientos.

¿Cómo mejorar la eficacia de los registros anecdóticos?

1. Determine por adelantado qué es lo que hay que observar, pero permanezca en estado de alerta para descubrir cualquier comportamiento inesperado.
2. Observe y registre suficientemente la situación como para hacer que el comportamiento tenga significado.
3. Registre el incidente después de la observación tan pronto como sea posible
4. Limite cada anécdota a una breve descripción de un solo incidente concreto.
5. Mantenga separadas las descripciones de los hechos y la propia interpretación de ellos.
6. Registre incidentes de comportamiento tanto positivos como negativos.
7. Reúna varias anécdotas de un alumno antes de realizar inferencias relativas al comportamiento típico.
8. Adquiera práctica en la escritura de registros anecdóticos

Escala de calificaciones

Este tipo de instrumento de recolección de información por medio de observaciones contrasta con las descripciones no estructuradas que se obtienen en los registros anecdóticos, ya que las escalas de calificación suministran un procedimiento sistemático para obtener e informar sobre las observaciones docentes.

Consiste en un conjunto de características o de cualidades , y algún tipo de escala para indicar el grado hasta el cual se ha logrado cada atributo. Este cuadro de doble entrada ya es de por sí portador de información significativa. Al igual que cualquier otro instrumento de evaluación debe ser construido teniendo como base el plan curricular, sus objetivos de enseñanza y el tipo de estrategias de aprendizaje que hemos de implementar.

Podemos puntualizar que una escala de calificación sirve para tres motivos específicos:

1- Dirige la observación hacia aspectos específicos y claramente definidos del comportamiento
2- Suministra un cuadro común de referencia para comparar a todos los alumnos de acuerdo a las características consignadas
3- Nos proporciona un método conveniente para registrar juicios de observadores.

Tipos y usos de las escalas de calificación

A continuación presentaremos los siguientes tipos de escalas de calificación por ser las de más sencilla aplicación en los procesos de enseñanza. Ellas son:

a)escala numérica de calificaciones
b) escala gráfica de calificaciones
c) escala gráfica descriptiva de calificaciones
d) métodos de rango

Escala numérica de calificaciones

Para realizar el registro se marca con una cruz o encierra en un círculo el numero que indica, a juicio del observador, el grado en que la característica se halla presente. Puede acompañarse la ponderación de cada numero con una descripción verbal o escrita. Por ejemplo:

Escala gráfica de calificaciones:

La diferencia consiste en que se establece (generalmente con una línea ) un continuo entre todas las características, de modo que el observador puede indicar puntos intermedios con su registro.

Cuando se utiliza el mismo conjunto de categorías para cada una de las características, se denomina escala de alternativas constantes. Lógicamente, la escala de alternativas cambiantes resulta de establecer diferentes categorías para cada una de las características o grupo de las mismas.

Comparte con el tipo anterior de escala la dificultad de establecer claramente el significado de una o dos palabras para cada una de las categorías. La operacionalización de un "rara vez" o un "ocasionalmente", puede tener muchas variaciones según sea la actividad observada y las expectativas (no explícitas) del observador.

Escala gráfica descriptiva de calificaciones:

En este tipo de instrumento se recurre a frases descriptivas para identificar cada uno de los puntos o categorías de la escala. Puede incorporarse la descripción de los extremos y el punto medio, o todas las categorías, si así se considerara necesario. Es el tipo mas recomendable para usos educativos ya que es lo suficientemente maleable en su construcción para responder al plan de enseñanza de cada docente. Las descripciones de comportamientos más específicos contribuye a una mayor objetividad y a una mayor precisión.

Métodos de rango:

Este procedimiento no requiere una escala impresa. Se otorga un rango de orden a cada alumno, según estime quien esta calificando el grado en que posee las características o condiciones que se están juzgando. La tarea se simplifica si se comienza a asignar rangos desde los extremos hacia el punto medio, e incluso incrementa las posibilidades de mayor exactitud. Es recomendable con grupos poco numerosos, donde puede observarse con más detalle a cada uno de los sujetos.

Tienen una ventaja por sobre las escalas de calificación: obliga a quien califica a diferenciar entre los alumnos del grupo, a colocarlos en un orden relativo. Las limitaciones están referidas a que no proporciona descripciones de comportamiento de los alumnos y que el significado de cada rango depende del tamaño del grupo y del nivel medio de rendimiento del mismo.

En resumen...

Pueden utilizarse tanto para la evaluación de contenidos conceptuales, procedimentales o actitudinales, pero es en el campo de los procedimientos, donde es imprescindible observar y calificar estando en presencia de la actuación del sujeto. Las escalas de calificación dirigen nuestra atención a los mismos aspectos de actuación en todos los alumnos y proporcionan una escala común para registro.

También puede ser utilizadas como dispositivo de enseñanza ya que las dimensiones y descripciones de los comportamientos que se usan en la escala, son fácilmente comunicables a los alumnos, y permiten compartir su análisis y, eventualmente, consensuar modificaciones. La condición de comunicabilidad de los modos de evaluación que seleccionemos para nuestra práctica educativa, como así también la construcción de los instrumentos, va a estar directamente relacionada con las características del grupo y las instancias posteriores de toma de decisión.

Principios para una calificación efectiva

1. Las características deben tener importancia educacional
2. Las características deben ser directamente observables
3. Las características y puntos de la escala deben definirse con claridad
4. Pueden suministrarse entre tres y siete posiciones de calificación y permitirse a quienes califiquen que indiquen puntos intermedios.
5. Indicar a quienes califican que omitan calificaciones cuando no se consideren aptos para juzgar.
6. Siempre que sea posible, mezclar las calificaciones otorgadas por varios observadores

Listas de corroboración o de cotejo

Una lista de corroboración o cotejo es semejante en apariencia y usos a la escala de calificaciones. La diferencia radica en el tipo de juicio que se solicita. Una escala de calificación proporciona la oportunidad de indicar el grado en el cual se ha logrado cada una de las características o su frecuencia de aparición; la lista de cotejo, en cambio, exige un simple juicio de "si" o "no". Es un método que registra la presencia o ausencia de una característica, o de una acción.

Son especialmente útiles para evaluar aquellas destrezas o modos procedimentales que puede ser divididos claramente en una serie de actuaciones parciales, o pasos en su realización.

Modo de construcción

1. Identificar y describir claramente cada uno de los actos específicos que se desean en la actuación.
2. Añadir a la lista aquellos actos que representan errores comunes, siempre que estén limitados en número y puedan identificarse claramente.
3. Ordenar los actos que se desean y los errores probables en el orden aproximado en que se espera que ocurran.
4. Proporcionar un procedimiento sencillo de registro ya sea para numerar los actos en secuencia o para tachar cada acto según va ocurriendo.

Puede también utilizarse para evaluar productos terminados. Antes de decidir su uso hay que determinar si realmente puede evaluarse el producto en cuestión por la sola presencia o ausencia de elementos. El instrumento en este caso consiste en una lista de características que debe poseer el producto terminado; para su administración el docente sólo tiene que verificar si cada una de las características está presente o no.

En cuanto a la evaluación de contenidos actitudinales, también puede ser de utilidad este tipo de lista. En el cuadro de doble entrada se consigna a la izquierda y encolumnado, un listado de comportamientos significativos, y en el eje superior horizontal el nombre de los alumnos. La misma lista puede ser utilizada periódicamente para poder comparar los niveles de adquisición de determinados hábitos o comportamientos. Podemos agregarle la fecha en que fueron realizadas cada una de las observaciones, si consideramos que este dato puede ser de alguna utilidad al momento de evaluar los registros.

Otro aspecto interesante a tener en cuenta es la posibilidad de participación de los alumnos en su construcción y uso. Esta tarea puede formar parte de una estrategia de enseñanza, como uno de los pasos previos a implementar procesos de evaluación entre pares y/o de autoevaluación. La identificación, formulación y negociación de cada uno de las características a ser observadas, o de los aspectos que deben estar presentes en un trabajo, es de por si una tarea formativa en cuanto a procedimientos para exponer las propias ideas, elaborar consensos y desarrollo de actitudes de respeto para con los otros.

Esta mirada sobre la observación que es una mirada evaluativa nos impone analizar la práctica no sólo desde la experiencia como docentes sino desde referentes teóricos que apuntalen nuestra actuación. Precisamente el aporte teórico profundizará la reflexión sobre la práctica para tomar decisiones sobre enfoques y procedimientos y sobre el lugar de la observación en este recorrido.

 

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