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| Año V - Número 25 |
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El aprendizaje en la diversidad en el Instituto Superior de Formación Docente N° 807 Una propuesta metodológica Escriben: Nélida Beatriz Gelroth, Lidia Amanda Lucero y María Cristina Villata
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La presente ponencia desarrolla desde las prácticas y las teorías, la siguiente tesis: la escuela es el espacio de encuentro por excelencia de lo diverso, el lugar donde se produce el encuentro de "diferentes"; negar esta realidad es negar la existencia de la escuela misma. En esta circunstancia histórica se comparte como una tarea ineludible del Instituto Superior de Formación Docente la necesidad de generar estrategias y condiciones para la Formación y desempeño de los futuros formadores para actuar en, para y con la diversidad. Abordar
la Formación Docente desde este planteo, requiere la consideración
de múltiples aspectos: -por un lado- la complejidad y diversidad
de teorías de la enseñanza y del aprendizaje, de los
contenidos disciplinares y transversales, y -por otro lado- la diversidad
de la población de alumnos y de los formadores de docentes,
quienes son portadores de diversidades culturales, lingüísticas,
étnicas, religiosas, ideológicas, políticas,
etarias, de género, socioeconómicas, de experiencias
de vida -personal y profesional-, entre otros. Desde esta perspectiva, consideramos interesante retomar dos ejes de análisis, que a nuestro criterio actúan como andamiajes para iniciar y continuar el planteo discursivo sobre el respeto, la comprensión y la atención de la diversidad: La constitución del sujeto y La propuesta metodológica de un docente profesional. 1. La constitución del sujeto El ser humano se encuentra, desde sus orígenes, inmerso en la compleja trama de lo real, y en ella se constituye en sujeto de conocimiento por su posibilidad de autorrealización, que significa obviamente autonomía, pero también dependencia, de las múltiples determinaciones -de lo real, lo dado, lo existente, lo que está ahí -, que lo atraviesan. Esta complejidad de lo real, con la que el sujeto se relaciona en su acontecer histórico se constituye en "su mundo", es decir en su horizonte de sentido y significado posibilitándole constituir la génesis de su ser y conocer. Por las múltiples determinaciones de su mundo, debe trabajar para construir, deconstruir y reconstruir su autorrealización autónoma. Ello implica movimiento, actividad e intercambio, precisamente para ser autónomo hay que depender del mundo exterior, y esta dependencia no es sólo energética, sino también informativa. En estas actividades el sujeto se relaciona simultáneamente con "lo otro" y "los otros" construyendo situaciones relacionales con el mundo exterior y con los sujetos entre sí. En este sentido, se puede afirmar que se trata entonces, de una práctica social en la que se ponen de relieve tres modos de relación: los modos de trabajar, los modos de conocer y los modos de ser. Esta búsqueda de autorealización, el sujeto la concretiza a través de procesos de internalización y externalización y la traduce en símbolos, signos, palabras, datos, acciones y actuaciones, en un constante interjuego con el mundo interno y el mundo externo. Esta dinámica de acción le posibilita ponerse en el centro del mundo, de su mundo, del mundo que conoce, para tratarlo, para planificar acciones de conservación de su vida, de protección, de defensa de interacción con otros, de producción de lenguaje y cultura. En estos actos, es donde la noción de sujeto está indisolublemente unida a ellos, en los que no sólo se es, la propia finalidad de sí mismo, sino que también, se es autoconstitutivo de la propia identidad en un espacio, en un tiempo y con los otros. Tiene
pues el hombre como sujeto de conocimiento la posibilidad de ser subjetivo
y al mismo tiempo de objetivar su subjetividad a través del
lenguaje en un encuentro con la subjetividad del otro, constituyendo
de ese modo el nosotros. Esta posibilidad está unidad a la
libertad de y a la libertad para constituirse en sujeto autónomo
trascendiendo las múltiples determinaciones de la compleja
trama de la realidad social. El conocimiento de sí mismo, de
los otros, y del mundo, permitirá a cada ser humano constituirse
en sujeto en cada época histórica y en cada cultura
de manera singular, única e irrepetible, en un proceso dialéctico
de encuentro con el mundo material, social y cultural; en aras de
una construcción intersubjetiva del nosotros con notas de identidad
propias y no ajenas e impuestas. En este sentido, ha de reconocerse que el hombre es un producto social, y al mismo tiempo, un productor de lo social, y asimismo la sociedad, es el producto y la productora de las interacciones de los hombres entre sí, y de los hombres con la realidad. En ese espacio de interacción, el sujeto social toma conciencia de sí mismo, es decir de su propia identidad, a través del instrumento de objetivación que es el lenguaje. Aparece entonces, la conciencia de ser consciente y la conciencia de sí afirmándose como sujeto cognoscente frente a un objeto de conocimiento en una relación dialéctica de mutua interpelación, en donde por momentos la interpelación está en la Tesis, en otros en la Antítesis y en otros, en la Síntesis provisoria, en forma claramente inseparable de la autoreferencia y la reflexividad. 2. La propuesta metodológica de un docente profesional Respetar,
comprender y atender la diversidad, implica asumir una modalidad progresiva
de funcionamiento institucional, y además, asumir al saber
y al conocimiento como construcción histórica y social.
En este sentido se han instalado diferentes paradigmas en los procesos
y alcances de la formación docente. Como Institución
Formadora asumimos el paradigma de la complejidad que implica poder
problematizar la realidad educativa en todas sus dimensiones. Por
ello, la Formación Docente está direccionada por un
modelo metodológico problematizador. Por lo tanto, el empleo
de los problemas en la enseñanza en los diferentes espacios
curriculares, exige al docente, enseñar a los alumnos cómo
encarar en forma autónoma, no sólo la solución
de los mismos, sino también como formularlos desde una adecuada
organización del conocimiento. Ello supone un conjunto de conocimientos
acerca de la resolución de problemas, actividad que el sujeto
social desarrolla desde que nace en la cotidianeidad individual y
social, -pues, en cada etapa de su vida se le planean dificultades
que debe sortear-, tanto en la paulatina construcción y configuración
de su personalidad, como en su proyecto de vida y en su ámbito
laboral. Problematizar
la enseñanza de los contenidos conceptuales, procedimentales
y actitudinales, -en el quehacer pedagógico-didáctico-
y buscar las posibles soluciones, exige una reflexión: ¿Solucionar
un problema consiste en la obtención de una respuesta "adecuada"
a las exigencias planteadas? , ¿Concebir la solución
de un problema como el momento final al cual se arriba y se expresa
en una respuesta tipo?, ¿Solucionar un problema consiste en
plantear una teoría, estipular los procedimientos que hay que
seguir, y arribar a una solución que puede aplicarse a todos
los casos problemáticos similares?... Si
aceptáramos "esta particular manera" de resolver
problemas, la transformación de la realidad -de la naturaleza,
de la sociedad y del sujeto- no se produciría, tal transformación
sólo es posible en función de que el sujeto social se
enfrenta con problemas a los cuáles debe encontrar soluciones,
desde su otredad constitutiva, y desde una perspectiva histórico-política-social
contextualizada. Plantear y resolver problemas es pues, un proceso complejo de búsqueda, hallazgos, contradicciones, avances y retrocesos en el trabajo cognoscitivo. A modo de propuesta de trabajo áulico, sujeta a la verificación y reformulación por parte de los sujetos que enseñan y aprenden, compartimos recuperando distintos aportes teóricos, los siguientes procedimientos en la resolución de problemas:
Cabe
destacar que estos procedimientos pueden ser recuperados desde su
desarrollo particular o integrados como momentos de un proceso más
complejo. En todas las disciplinas es factible la puesta en acto de
estos procesos de desarrollo metodológico-didáctico,
más allá de las estrategias propias de cada una de ellas
y de los mediadores que se utilicen en relación al contenido
escolar a enseñar. La propuesta metodológica se concretiza, entonces, en el análisis de la situación problemática ante la cual el sujeto se enfrenta, al identificar, diferenciar, semejar, priorizar categorías o elementos que se muestran, en la elaboración de posibles hipótesis, en la formulación de soluciones, en la selección de alternativas procedimentales, en el análisis e interpretación de la información, en la elaboración de conclusiones y por ende, en la construcción de conocimientos. Este proceso cognitivo requiere en síntesis, de procesos complejos tales como: planificación, pronóstico, control, valoración, validación, entre otros. El docente ha de plantear en consecuencia, problemas desde la complejidad, abandonando la perspectiva de la "simplicidad a al complejidad", dado que, el escenario particular de la realidad, denominado por algunos autores "contextos de globalización", se le presenta al sujeto que aprende, como una complejidad -tanto empírica como lógica- a la cual se irá acercando en un proceso dialéctico de indagación permanente. Esta perspectiva, permite a los "diversos" sujetos que aprenden en contacto con la complejidad empírica, en la cual hay interpelaciones mutuas, la construcción de esquemas de acción, de estructuras cognitivas desde la complejidad lógica, que facilitan la construcción de los algoritmos propios de cada disciplina en relación a la apropiación del objeto de conocimiento. Enseñar
a plantear y resolver problemas desde este enfoque, permite el logro
de la distribución equitativa del conocimiento, ya que permite
ofrecer una propuesta de aprendizaje desde la homogeneidad en la tarea,
y la aceptación de la diversidad en las producciones, posibilitando
a los sujetos que aprenden a construir una matriz peculiar de actuación,
de relación con el mundo cercano y lejano, y consigo mismos
y con los demás, configurando cualidades de la personalidad
que se manifiestan en tendencias o modos personales de actuar y aprender.
*Ageno, R. y Collussi, G. "El sujeto de aprendizaje
en la Institución Escolar". Edit. Homo Sapiens. Rosario.
Santa Fe. Argentina. |
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