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| Año III - Número 18 |
Ciudadanía y EtnicidadAnálisis semiótico de las representaciones sociales del concepto de ciudadanía en profesores mapuches y citadinos de educación general básica en Chile (i) Escriben: Miguel Andrade G. y Christian Miranda J . Miguel Andrade G. es Profesor, Licenciado en Teología y Doctor en Ciencias de la Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Christian Miranda J. es Profesor, Licenciado en Historia; Doctor en Ciencias de la Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. |
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Introducción El
interés de los cientistas políticos por el concepto
de ciudadanía ha experimentado, en los últimos
años, una verdadara explosión. A fines de la década
de los 70' era posible afirmar con Van Gunsteren (ii) que "el
concepto de ciudadanía ha pasado de moda entre los pensadores
políticos". Luego de 20 años el concepto ha
vuelto a la palestra política en gloria y majestad. La explicación
la podemos encontrar en el actual contexto histórico, político
y económico de fin de milenio (iii). El
concepto de ciudadanía ha sido articulado preferentemente
desde el punto de vista teórico y político. Así,
Kymlicka y Norman (iv) plantean que, en el nivel teórico, se
trata de una evolución natural del discurso político,
ya que el concepto de ciudadanía parece integrar las exigencias
de justicia y de pertenencia comunitaria, que son respectivamente
los conceptos centrales de la filosofía política de
los años setenta y ochenta, en donde el actual concepto da
cuenta de la ligazón entre la idea de los derechos individuales
y, por otro, a la noción de vínculo con una comunidad
particular. En
Latinoamérica, el concepto de ciudadanía ha cobrado
vigencia política y social, tras la crisis de la Soberanía
nacional. Sobre la base de esta crisis, la educación se ha
constituido en el campo cultural, donde conceptos como democracia
e identidad del sujeto cobran vida en el concepto de ciudadanía.
(Osorio, J. :1993; Ottone, E, 1993; Alfaro: 1994; 1995.Leal: 1995)
y en donde las cualidades y aptitudes ciudadanas son -simultáneamente-
las herramientas de control y cambio social. De
acuerdo a los cientistas políticos de la ciudadanía,
una conceptualización teórica puede tener una doble
problemática. Por un lado, es potencialmente ilimitado, ya
que cualquier problema filosófico-político implica relaciones
entre ciudadanos y Estado; y, por otro, la constante confusión
y discusión conceptual entre ciudadanía como condición
legal (v) y la ciudadanía como actividad deseable, según
la cual la extensión y calidad del ser ciudadano dependa de
la participación comunitaria que en ella el sujeto efectúe.
Sin embargo, una de las debilidades más evidentes en el debate
contemporáneo es la poca aplicación de los modelos teóricos
a las cuestiones de políticas públicas (vi), como por
ejemplo, en la educación. El
rol de la escuela en la formación de las virtudes y responsabilidades
ciudadanas es, entre otras, el de formar y desarrollar la facultad
de juzgar y de imaginar. Según, Osorio (vii), esto significa
la capacidad de saber pensar, de trascender la mera expresión
de los intereses particulares y de acceder a un punto de vista universal.
Sin embargo, tal como lo plantean Kymlicka y Norman (viii) "hay
pocos autores que se ocupen de estas propuestas. De hecho, la mayor
parte de los teóricos de la ciudadanía dejan de contestar
la cuestión de como fundamentarla. Como resultado, buena parte
de la producción reciente acerca del tema parece sencillamente
vacía". La débil argumentación empírica
de los teóricos sobre las representaciones que tienen los actores
sobre el rol ciudadano y, por otro lado, tal como lo plantea Da Silva
(ix), la necesidad de reafirmar el ideal de una sociedad más
justa e igualitaria, donde la educación adquiera a través
del curriculum un importante papel, permiten plantear la necesidad
de abrir espacios de debate en torno al papel de la educación
en la construcción ciudadana. Tal
como lo plantea Martinic (1995) en las representaciones cotidianas,
la educación aparece como un mecanismo de integración
cultural y como un espacio clave para el desarrollo de la identidad
social de los individuos. Aquí, se constituyen los conocimientos
compartidos y elaborados socialmente para aprehender lo real y dar
sentido a las prácticas cotidianas de los individuos. Permite
clasificar, distinguir, ordenar, evaluar y jerarquizar un estado de
la realidad o de una dimensión de la vida cotidiana de los
sujetos. Constituyen un sistema de referencia, que vuelve lógico
y coherente el mundo, organizando las explicaciones sobre los hechos
y las relaciones causales que existen entre ellos (x). El
papel de los profesores en la transmisión de las representaciones
sociales (xi) y conceptuales a los niños y niñas es
un elemento propio de la formación. En el actual contexto de
Reforma Educacional se plantea que los profesores(as) son los actores
principales del proceso de modernización del sistema educacional,
que conllevaría a la nación a un pronto desarrollo económico
y social (xii), planteando que se torna necesario que, en la educación
básica y a partir del tercer año de educación,
el educando tenga nociones de su rol ciudadano. Sin embargo, tal necesidad
no ha sido resuelta a nivel curricular, ni a nivel de la formación
de los mismos docentes. Así,
a partir de los antecedentes presentados, la presente investigación
pretende responder a las siguientes problemáticas:
Marco Teórico Concepto de Ciudadanía El
concepto ciudadanía debe necesariamente definirse o
re-definirse de acuerdo a los contextos históricos y situacional
desde donde es tensionado. Es decir, cada grupo cultural o país
va, a través de su historia, definiendo y redefiniendo, con
el trasfondo teórico y filosófico disponible, lo que
entiende por ciudadanía. En
el caso latinoamericano, no basta con una definición que se
sitúe en términos de una gramática civil o que
busque una ciudadanía diferenciada. Creemos que un concepto
que haga referencia al contexto latinoamericano tiene que situarse
como una estrategia política que ponga en tensión al
Estado y el Consumo, a la Educación y a la Formación
Cívica. No puede entenderse hoy un ciudadano sin un contexto
de comunicación masiva y de consumo. Este tiene, entre otros
fines, reconocer estos nuevos escenarios de constitución de
lo publico y mostrar que para vivir en sociedades democráticas
es indispensable aceptar el mercado de opiniones ciudadanas, las cuales
deben ser expuestas ya, en la etapa de formación básica
de los sujetos. Tal como lo plantea Canclini, recordar que los ciudadanos
somos también consumidores lleva a encontrar en la diversificación
de los gustos una de las bases estéticas que justifican la
concepción democrática de la ciudadanía (xiv).
En diferentes momentos históricos, el concepto de ciudadanía se ha confundido o interpretado en relación directa con la problemática y la definición del concepto de Derechos Humanos, especialmente en nuestras culturas latinoamericanas; sin embargo, las diferencias son substanciales: el concepto de "ciudadanía" alude a derechos universales y consagrados como tales y afecta a quienes optan o son afectados por él, diferenciando a quienes no lo son, es decir, existen derechos básicos, sociales y políticos respecto de quienes tienen la categoría de ciudadano y de quienes no lo son. Así, un menor de 18 años tiene derechos humanos consagrados, pero no necesariamente el derecho ciudadano en su plenitud; lo mismo sucede con los extranjeros, con los inmigrantes, entre otros. Un ejemplo de lo último son los constantes atropellos a los derechos cívicos a que son sometidos los mapuches y que el resto de la ciudadanía ni siquiera se cuestiona. Así, entendemos por ciudadanía a un asunto de estrategia política por excelencia, cuyos contenidos son definidos por procesos de construcción democrática e histórica, que denotan -a su vez- aspectos éticos, morales, económicos y comunicativos en su constitución y que se construyen y re-construyen en un proceso de interacción mediada e intersubjetiva. A modo de síntesis, pensamos que el ejercicio de la ciudadanía o participación ciudadana implica algunas condiciones: la fundamental es que se pertenezca a una comunidad política (esta pertenencia puede ser activa o pasiva); como segunda condición, existen mecanismos e instituciones con el fin de regular, articular, concretar y negociar la diversidad de intereses presentes en la sociedad; una tercera condición es la conciencia y determinación de la comunidad de una participación libre y consciente de los derechos y deberes de esta condición, éstos serán capaces de poner en juego sus intereses y demandas y, sobre todo dispuestos s ejercer influencia en las decisiones públicas que derivan de estos espacios; un cuarto elemento es la vigencia de un espacio público de interacción en el cual se validen los diferentes intereses presentes en la sociedad. Para
conocer y analizar los tipos de racionalidades que subyacen en los
discursos de los profesores utilizaremos las categorías de
análisis propuestas por J. Habermas (xv), que hacen referencia
a la construcción de significados en la relación intersubjetiva
en que se ven envueltos los actores a la hora de plantear sus pretensiones
de validez y poder en su discurso argumentativo. Éstas pueden
articularse a través de los distintos tipos de mundos formales
e informales. Los
"mundos formales " (fenomenólogicos) son:
El mundo informal es Mundo de la vida, que denota acervos de saber incuestionables. Si se cuestiona algún fragmento, deja de ser mundo de la vida; posee los aportes intelectuales, cultura, sociedad, personalidad. Los
tipos de racionalidad son denotados por los tipos de acciones que
los actores desarrollan en su discurso intersubjetivo. Para Habermas
existen:
Metodología de la investigación La
metodología utilizada para estudiar los datos será de
tipo cualitativa. Se
realizó un análisis de discurso mediante la técnica
del Análisis Estructural Semiótico propuesto por Greimas
(xvi), a través de sus cuatro niveles de estructuración
(xvii). Se trata de un procedimiento inspirado en la lingüística
estructural que permite, en un primer nivel, identificar y relacionar
los códigos lingüísticos (xviii). En un segundo
plano, organizar el movimiento de las relaciones en un modelo estructural
(paralela, jerarquizada y cruzada), orientando la práctica
de los sujetos enunciadores del discurso. En
modelo estructural se articula en tres momentos centrales:
Muestra La
muestra está compuesta por un grupo de 15 profesores mapuches
y citadinos que trabajan en la Comuna de Cerro Navia y que fueron
divididos en dos grupos de discusión, utilizando como variable
de inclusión el aspecto étnico (Grupo 1: ocho profesores
mapuches; Grupo 2: siete profesores citadinos). Se utilizaron todos lo textos pertenecientes a los dos grupos de discusión. La opción tuvo como finalidad lograr una mayor comprensión de los discursos a nivel grupal e individual. Vale decir, se utilizaron los 15 discursos.
Definición de los Códigos: El código equival,e desde el punto de vista del análisis, al signo. Es la unidad mínima de sentido común. Se basa en el principio de disyunción y conjunción. ( A / B = T ) Un
ejemplo de la división de los códigos textuales seleccionados
son:
Grupo B profesores Citadinos (xix):
Las
estructuras son las relaciones que existen entre los códigos.
Están ordenadas de alguna manera. El orden del texto es la
estructura del sistema. Las
estructuras poseen calificación (+ ó -). Corresponde
a las valoraciones que se hacen a los códigos, denotados o
inferidos en el texto, de acuerdo al contexto de la acción. El análisis estructural nos proporciona los siguientes tipos de estructuras:
De
los códigos de los profesores mapuches, un ejemplo de las estructuras
seleccionadas es:
Un ejemplo de las estructuras del grupo de profesores citadinos es:
Análisis e Interpretación: El
análisis de los códigos y estructuras elaboradas a través
de los textos nos permite aseverar que:
La
interpretación de las estructuras nos permite decir que:
Nivel Actancial Descripción relación sujeto-objeto: En
el nivel actancial, el sujeto es un actor. Su relato se da en el contexto
de la vida. Su discurso es de acción. En todo discurso un sujeto se define hacia el objeto. Éste (objeto) constituye su búsqueda, su proyecto del deber ser (Martinic, S. Seminario 1999). De acuerdo al modelo de acción simbólica de los profesores mapuches:
De acuerdo al modelo de acción simbólica de los profesores citadinos:
En todo discurso, siempre hay algo que va más allá de la racionalidad instrumental. Existen dos pares tipos de funciones para la articulación de las categorías de los actantes. El primer par está compuesto por: a) Adyubante: la que consiste en aportar la
ayuda operando en el sentido del deseo, o facilitador de la comunicación.
El segundo par, está compuesto por: c) destinador: es el sistema económico
que confía al héroe en la estimación de un contrato
implícito. la misión de salvar, mediante el ejercicio
exaltante de la libertad individual, el porvenir de la empresa. De acuerdo al modelo simbólico de los profesores mapuches sería: Interpretación: El modelo de acción de los profesores mapuches, al igual que el de los profesores citadinos, ha permitido distribuir, en distintas funciones, algunas oposiciones identificadas en los distintos discursos sometidos al análisis. Así, podemos decir que:
De
acuerdo al modelo de acción simbólica de los profesores
citadinos, sería: Interpretación: Del
modelo propuesto por el grupo citadino, podemos decir que:
En un segundo nivel de interpretación, podemos ver que los modelos de acción simbólicos elaborados nos permitirían establecer como hipótesis interpretativas que:
Se estarían denotando dos modelos simbólicos sobre un mismo concepto, que responderían a patrones culturales diferenciados étnicamente.
En
el presente estudio se ha realizado un análisis de los principios
culturales y sociales que subyacen en las definiciones de ciudadanía
de dos grupos de profesores de Educación General Básica
de la Comuna de Cerro Navia, perteneciente a la capital del país,
diferenciados étnicamente. Se
elaboraron dos modelos simbólicos, siguiendo los niveles de
análisis propuestos por Greimas (1976) y Bourgeois, E.; Piret,
A;Nizet, J: (1996), que darían cuenta de las representaciones,
distinciones y prácticas de ambos grupos, referentes al concepto
estudiado. El
modelo simbólico de los profesores citadinos "teórico",
se fundamentaría en el énfasis dados a los aspectos
normativos e individualistas centrados en una visión homogénea
de la sociedad, guiada por los deberes y derechos dados a priori,
externa y ontológicamente por la sociedad. El modelo simbólico de los profesores mapuches "práctico" se fundamentaría en el énfasis dado a los aspectos grupales, territoriales y contextuales, que los posesionan en una reflexión sobre la realidad existente. la articulación conceptual estaría dada externa y ontológicamente por la sociedad, pero su análisis denotaría una crítica al sistema político, guiados por racionalidades prácticas. El
material empírico ha provenido de dos grupos de discusión
organizados con profesores de E.G.B. de Cerro Navia, que voluntariamente
accedieron a la investigación. El grupo de profesores citadinos
estuvo constituido por 9 profesores y el grupo de profesores mapuches
por la totalidad de profesores con que se contaba en la oportunidad.
En
un primer momento, se describen aspectos de los códigos y estructuras
que subyacen en los textos estudiados y, en segundo, se analiza el
movimiento de las estructuras constituyendo dos modelos interpretativos
que darían sentido a las acciones que se realizan para lograr
la identidad deseada. Se
estaría mostrando una tendencia sobre la existencia de una
diferenciación simbólica, cultural entre los profesores,
referidas al concepto de ciudadanía, configurando un
interesante tema de análisis mayor que, por tiempo y espacio,
sólo tendrá en las reflexiones finales un análisis
de carácter pedagógico centrado en la realidad educativa
dentro del contexto reformista que afecta al sistema educacional en
Chile. El
profesor, como actor social, debería -creemos- tensionar en
una constante reflexión en la acción sus referentes
teóricos con la realidad de su cultura escolar. La estrategia
ciudadana sería un camino interesante por el cual, tanto el
profesor como el propio alumno, puede comenzar a repensar el rol cívico
del hombre actual. Por
otro lado, desde el modelo simbólico elaborado a partir de
las definiciones de los profesores mapuches, aparece como relevante
la asociación de la ciudadanía a elementos de racionalidad
práctica y comunicativa, propias del concepto original, pero
que generan una ruptura con el modelo imperante en el sistema, es
decir, el de los profesores citadinos. Abre -al menos- dos nuevas
preguntas de investigación. Una, a nivel de aula: ¿cuál
es la representación conceptual de la ciudadanía de
los alumnos? Y otra, a nivel sistémico: ¿cuál
es la construcción y/o reconstrucción de la ciudadanía
que plantea la actual reforma educacional, pensando en el ciudadano
del siglo XXI? Sin duda que la presente investigación está lejos de contrastar la hipótesis propuesta. Esperamos que el hecho de comenzar a preocuparse de los discursos de actores como los profesores otorguen pistas para una posterior investigación que, con un mayor grado de representatividad y rigurosidad, enfrente esta interesante y candente temática político-social. En lo educativo, es una mina en bruto que en un futuro no muy lejano debe ser explotada por manos expertas y críticas.
(i) Esta investigación fue presentada en el
13ª Congreso Mundial de Educación (AMSE), 2000, U. De
Sherbroke, Canadá. |
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