Año III - Número 18

Ciudadanía y Etnicidad

Análisis semiótico de las representaciones sociales del concepto de ciudadanía en profesores mapuches y citadinos de educación general básica en Chile (i)

Escriben: Miguel Andrade G. y Christian Miranda J .

Miguel Andrade G. es Profesor, Licenciado en Teología y Doctor en Ciencias de la Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Christian Miranda J. es Profesor, Licenciado en Historia; Doctor en Ciencias de la Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Introducción

    El interés de los cientistas políticos por el concepto de ciudadanía ha experimentado, en los últimos años, una verdadara explosión. A fines de la década de los 70' era posible afirmar con Van Gunsteren (ii) que "el concepto de ciudadanía ha pasado de moda entre los pensadores políticos". Luego de 20 años el concepto ha vuelto a la palestra política en gloria y majestad. La explicación la podemos encontrar en el actual contexto histórico, político y económico de fin de milenio (iii).

    El concepto de ciudadanía ha sido articulado preferentemente desde el punto de vista teórico y político. Así, Kymlicka y Norman (iv) plantean que, en el nivel teórico, se trata de una evolución natural del discurso político, ya que el concepto de ciudadanía parece integrar las exigencias de justicia y de pertenencia comunitaria, que son respectivamente los conceptos centrales de la filosofía política de los años setenta y ochenta, en donde el actual concepto da cuenta de la ligazón entre la idea de los derechos individuales y, por otro, a la noción de vínculo con una comunidad particular.

    En Latinoamérica, el concepto de ciudadanía ha cobrado vigencia política y social, tras la crisis de la Soberanía nacional. Sobre la base de esta crisis, la educación se ha constituido en el campo cultural, donde conceptos como democracia e identidad del sujeto cobran vida en el concepto de ciudadanía. (Osorio, J. :1993; Ottone, E, 1993; Alfaro: 1994; 1995.Leal: 1995) y en donde las cualidades y aptitudes ciudadanas son -simultáneamente- las herramientas de control y cambio social.

    De acuerdo a los cientistas políticos de la ciudadanía, una conceptualización teórica puede tener una doble problemática. Por un lado, es potencialmente ilimitado, ya que cualquier problema filosófico-político implica relaciones entre ciudadanos y Estado; y, por otro, la constante confusión y discusión conceptual entre ciudadanía como condición legal (v) y la ciudadanía como actividad deseable, según la cual la extensión y calidad del ser ciudadano dependa de la participación comunitaria que en ella el sujeto efectúe. Sin embargo, una de las debilidades más evidentes en el debate contemporáneo es la poca aplicación de los modelos teóricos a las cuestiones de políticas públicas (vi), como por ejemplo, en la educación.

    El rol de la escuela en la formación de las virtudes y responsabilidades ciudadanas es, entre otras, el de formar y desarrollar la facultad de juzgar y de imaginar. Según, Osorio (vii), esto significa la capacidad de saber pensar, de trascender la mera expresión de los intereses particulares y de acceder a un punto de vista universal. Sin embargo, tal como lo plantean Kymlicka y Norman (viii) "hay pocos autores que se ocupen de estas propuestas. De hecho, la mayor parte de los teóricos de la ciudadanía dejan de contestar la cuestión de como fundamentarla. Como resultado, buena parte de la producción reciente acerca del tema parece sencillamente vacía". La débil argumentación empírica de los teóricos sobre las representaciones que tienen los actores sobre el rol ciudadano y, por otro lado, tal como lo plantea Da Silva (ix), la necesidad de reafirmar el ideal de una sociedad más justa e igualitaria, donde la educación adquiera a través del curriculum un importante papel, permiten plantear la necesidad de abrir espacios de debate en torno al papel de la educación en la construcción ciudadana.

    Tal como lo plantea Martinic (1995) en las representaciones cotidianas, la educación aparece como un mecanismo de integración cultural y como un espacio clave para el desarrollo de la identidad social de los individuos. Aquí, se constituyen los conocimientos compartidos y elaborados socialmente para aprehender lo real y dar sentido a las prácticas cotidianas de los individuos. Permite clasificar, distinguir, ordenar, evaluar y jerarquizar un estado de la realidad o de una dimensión de la vida cotidiana de los sujetos. Constituyen un sistema de referencia, que vuelve lógico y coherente el mundo, organizando las explicaciones sobre los hechos y las relaciones causales que existen entre ellos (x).

    El papel de los profesores en la transmisión de las representaciones sociales (xi) y conceptuales a los niños y niñas es un elemento propio de la formación. En el actual contexto de Reforma Educacional se plantea que los profesores(as) son los actores principales del proceso de modernización del sistema educacional, que conllevaría a la nación a un pronto desarrollo económico y social (xii), planteando que se torna necesario que, en la educación básica y a partir del tercer año de educación, el educando tenga nociones de su rol ciudadano. Sin embargo, tal necesidad no ha sido resuelta a nivel curricular, ni a nivel de la formación de los mismos docentes.

    Así, a partir de los antecedentes presentados, la presente investigación pretende responder a las siguientes problemáticas:

  • ¿Cuál es la definición del concepto de ciudadanía que tienen los profesores de Educación General Básica?
  • ¿Cuáles son las diferencias y similitudes entre los profesores citadinos (xiii) y los profesores mapuches en tal definición del concepto de ciudadanía?

Marco Teórico

Concepto de Ciudadanía

    El concepto ciudadanía debe necesariamente definirse o re-definirse de acuerdo a los contextos históricos y situacional desde donde es tensionado. Es decir, cada grupo cultural o país va, a través de su historia, definiendo y redefiniendo, con el trasfondo teórico y filosófico disponible, lo que entiende por ciudadanía.

    En el caso latinoamericano, no basta con una definición que se sitúe en términos de una gramática civil o que busque una ciudadanía diferenciada. Creemos que un concepto que haga referencia al contexto latinoamericano tiene que situarse como una estrategia política que ponga en tensión al Estado y el Consumo, a la Educación y a la Formación Cívica. No puede entenderse hoy un ciudadano sin un contexto de comunicación masiva y de consumo. Este tiene, entre otros fines, reconocer estos nuevos escenarios de constitución de lo publico y mostrar que para vivir en sociedades democráticas es indispensable aceptar el mercado de opiniones ciudadanas, las cuales deben ser expuestas ya, en la etapa de formación básica de los sujetos. Tal como lo plantea Canclini, recordar que los ciudadanos somos también consumidores lleva a encontrar en la diversificación de los gustos una de las bases estéticas que justifican la concepción democrática de la ciudadanía (xiv).

    En diferentes momentos históricos, el concepto de ciudadanía se ha confundido o interpretado en relación directa con la problemática y la definición del concepto de Derechos Humanos, especialmente en nuestras culturas latinoamericanas; sin embargo, las diferencias son substanciales: el concepto de "ciudadanía" alude a derechos universales y consagrados como tales y afecta a quienes optan o son afectados por él, diferenciando a quienes no lo son, es decir, existen derechos básicos, sociales y políticos respecto de quienes tienen la categoría de ciudadano y de quienes no lo son. Así, un menor de 18 años tiene derechos humanos consagrados, pero no necesariamente el derecho ciudadano en su plenitud; lo mismo sucede con los extranjeros, con los inmigrantes, entre otros. Un ejemplo de lo último son los constantes atropellos a los derechos cívicos a que son sometidos los mapuches y que el resto de la ciudadanía ni siquiera se cuestiona.

    Así, entendemos por ciudadanía a un asunto de estrategia política por excelencia, cuyos contenidos son definidos por procesos de construcción democrática e histórica, que denotan -a su vez- aspectos éticos, morales, económicos y comunicativos en su constitución y que se construyen y re-construyen en un proceso de interacción mediada e intersubjetiva.

    A modo de síntesis, pensamos que el ejercicio de la ciudadanía o participación ciudadana implica algunas condiciones: la fundamental es que se pertenezca a una comunidad política (esta pertenencia puede ser activa o pasiva); como segunda condición, existen mecanismos e instituciones con el fin de regular, articular, concretar y negociar la diversidad de intereses presentes en la sociedad; una tercera condición es la conciencia y determinación de la comunidad de una participación libre y consciente de los derechos y deberes de esta condición, éstos serán capaces de poner en juego sus intereses y demandas y, sobre todo dispuestos s ejercer influencia en las decisiones públicas que derivan de estos espacios; un cuarto elemento es la vigencia de un espacio público de interacción en el cual se validen los diferentes intereses presentes en la sociedad.

    Para conocer y analizar los tipos de racionalidades que subyacen en los discursos de los profesores utilizaremos las categorías de análisis propuestas por J. Habermas (xv), que hacen referencia a la construcción de significados en la relación intersubjetiva en que se ven envueltos los actores a la hora de plantear sus pretensiones de validez y poder en su discurso argumentativo. Éstas pueden articularse a través de los distintos tipos de mundos formales e informales.

    Los "mundos formales " (fenomenólogicos) son:

  • Mundo Objetivo, que denota todos aquellos casos que pertenecen a las cosas existentes (libros, palabras, etc.).
  • Mundo Subjetivo, que solamente pertenece al individuo.
  • Mundo Social, al que pertenecen todos aquellos casos que son legitimados por el mundo social. Ej. Las costumbres, las reglas culturales.

    El mundo informal es Mundo de la vida, que denota acervos de saber incuestionables. Si se cuestiona algún fragmento, deja de ser mundo de la vida; posee los aportes intelectuales, cultura, sociedad, personalidad.

    Los tipos de racionalidad son denotados por los tipos de acciones que los actores desarrollan en su discurso intersubjetivo. Para Habermas existen:

  • Racionalidad Teleológica, que denota argumentos dirigidos al éxito individual.
  • Racionalidad Estratégica, que denota argumentos dirigidos al éxito colectivo.
  • Racionalidad Normativa, que se refiere no al comportamiento de un actor a principio solitario que se topa en su entorno con otros actores, sino a los miembros de un grupo social que orientan su acción por valores comunes.
  • Racionalidad Dramatúrgica, en que los participantes en una interacción constituyen los unos para los otros un público ante el cual a sí mismos en escena.
  • Racionalidad Comunicativa, donde los actores buscan entenderse sobre una situación de acción para poder coordinar de común acuerdo ser planes de acción y con ello sus acciones.

Metodología de la investigación

    La metodología utilizada para estudiar los datos será de tipo cualitativa.

    Se realizó un análisis de discurso mediante la técnica del Análisis Estructural Semiótico propuesto por Greimas (xvi), a través de sus cuatro niveles de estructuración (xvii). Se trata de un procedimiento inspirado en la lingüística estructural que permite, en un primer nivel, identificar y relacionar los códigos lingüísticos (xviii). En un segundo plano, organizar el movimiento de las relaciones en un modelo estructural (paralela, jerarquizada y cruzada), orientando la práctica de los sujetos enunciadores del discurso.

    En modelo estructural se articula en tres momentos centrales:

  • Recomposición de la estructura: identificación de las realidades o temas.
  • Dinamización de la estructura: distribución de las oposiciones y asociaciones identificadas.
  • Interpretación global: reconstrucción de los modelos simbólicos subyacentes a los textos.

Muestra

    La muestra está compuesta por un grupo de 15 profesores mapuches y citadinos que trabajan en la Comuna de Cerro Navia y que fueron divididos en dos grupos de discusión, utilizando como variable de inclusión el aspecto étnico (Grupo 1: ocho profesores mapuches; Grupo 2: siete profesores citadinos).

    Se utilizaron todos lo textos pertenecientes a los dos grupos de discusión. La opción tuvo como finalidad lograr una mayor comprensión de los discursos a nivel grupal e individual. Vale decir, se utilizaron los 15 discursos.


Descripción del discurso

Definición de los Códigos:

    El código equival,e desde el punto de vista del análisis, al signo. Es la unidad mínima de sentido común. Se basa en el principio de disyunción y conjunción.

( A / B = T )

    Un ejemplo de la división de los códigos textuales seleccionados son:

Grupo 1 de profesores Mapuches

Grupo B profesores Citadinos (xix):


Definición de Estructuras:

    Las estructuras son las relaciones que existen entre los códigos. Están ordenadas de alguna manera. El orden del texto es la estructura del sistema.

    Las estructuras poseen calificación (+ ó -). Corresponde a las valoraciones que se hacen a los códigos, denotados o inferidos en el texto, de acuerdo al contexto de la acción.

    El análisis estructural nos proporciona los siguientes tipos de estructuras:

  • Estructura paralela, que puede estar compuesta de dos o más disyunciones "apiladas" por las relaciones de implicación reciproca. (Bourgeois, E, Piret, A; Nizet, J: 1996: p.2).
  • Estructura jerarquizada: es el tipo de estructura que aparece cuando algunos de los términos tienen el doble estatus de inverso de la disyunción y de eje de otra (Bourgeois, E. y otros. Op. Cit. p. 4).
  • Estructura Cruzada: este tipo de estructura permite dar cuenta de una forma de organización particulares entre dos disyunciones donde los términos no se implican mutuamente. Permite dar cuenta de cuatro posibilidades de combinación de los términos de las dos disyunciones (Op. Cit., p. 14).

    De los códigos de los profesores mapuches, un ejemplo de las estructuras seleccionadas es:

    Un ejemplo de las estructuras del grupo de profesores citadinos es:

Análisis e Interpretación:

    El análisis de los códigos y estructuras elaboradas a través de los textos nos permite aseverar que:

  • La mayoría de las estructuras elaboradas fueron paralelas.
  • La mayoría de las estructuras paralelas pudieron ser condensadas.
  • Los discursos prontamente se fueron saturando de acuerdo al grupo de procedencia.
  • Cada texto poseía entre dos a cuatro códigos.
  • No se encontraron códigos ambivalentes.
  • Existirían diferencias entre los códigos de ambos grupos.

    La interpretación de las estructuras nos permite decir que:

  • Existe una tendencia general en ambos grupos a señalar como elementos importantes en el concepto de ciudadanía a la participación, el nacimiento y los deberes y derechos políticos.
  • En ambos grupos se sitúa al concepto como un "deber ser", más que con relación a la realidad.
  • Al parecer, habría una importante diferencia entre los grupos sobre elementos distintivos del concepto como grupo/ individuo; normativa/ territorio.
  • Para ambos grupos la calidad de ser ciudadano, surgiría al interior de la sociedad. Vendría dada a priori.
  • En ambos grupos se daría un origen ontológico al concepto.
  • Se podrían establecer dos modelos simbólicos que dieran cuenta de las diferencias entre ambos grupos, relativos a los tipos de racionalidad y énfasis particulares.

Nivel Actancial

Descripción relación sujeto-objeto:

    En el nivel actancial, el sujeto es un actor. Su relato se da en el contexto de la vida. Su discurso es de acción.
Los relatos tienen un encuadre en un nivel más abstracto que sirve y se sirve de protagonismo.

    En todo discurso un sujeto se define hacia el objeto. Éste (objeto) constituye su búsqueda, su proyecto del deber ser (Martinic, S. Seminario 1999).

    De acuerdo al modelo de acción simbólica de los profesores mapuches:

    De acuerdo al modelo de acción simbólica de los profesores citadinos:


Ejes Adyubantes /Oponentes y Destinador /Destinatario:

    En todo discurso, siempre hay algo que va más allá de la racionalidad instrumental. Existen dos pares tipos de funciones para la articulación de las categorías de los actantes. El primer par está compuesto por:

a) Adyubante: la que consiste en aportar la ayuda operando en el sentido del deseo, o facilitador de la comunicación.
b) Oponente: los actores que, por el contrario, consiste en crear obstáculos oponiéndose, ya sea a la realización del deseo, ya sea a la comunicación.

    El segundo par, está compuesto por:

c) destinador: es el sistema económico que confía al héroe en la estimación de un contrato implícito. la misión de salvar, mediante el ejercicio exaltante de la libertad individual, el porvenir de la empresa.
d) Destinatario: es la empresa misma, actor sincrético que subsume el actante objeto y el actante destinatario.

    De acuerdo al modelo simbólico de los profesores mapuches sería:


Interpretación:

    El modelo de acción de los profesores mapuches, al igual que el de los profesores citadinos, ha permitido distribuir, en distintas funciones, algunas oposiciones identificadas en los distintos discursos sometidos al análisis. Así, podemos decir que:

  • El discurso de los profesores mapuches está articulado en torno a lo colectivo y territorial, por sobre lo individual y normativo.
  • Se daría, con lo anterior, una diferencia conceptual con el grupo citadino.
  • El Estado central sería un destinador negativo, que imposibilita la real igualdad jurídica, siendo los adyubantes los aspectos culturales como la tradición, la participación y la territorialidad.
  • El discurso es más práctico que teórico, al centrarse en un mundo objetivo motivado por acciones reguladas por normas.
  • Lo grupal por sobre lo individual, denota una racionalidad pragmática, en donde e consenso intersubjetivo está articulado bajo una acción comunicativa colectiva y mirada estratégica o teleológicamente.

    De acuerdo al modelo de acción simbólica de los profesores citadinos, sería:

Interpretación:

    El modelo de acción ha permitido distribuir, en distintas funciones, algunas oposiciones identificadas en los discursos de los profesores citadinos. Se trata de un modelo interpretativo, que da cuenta de la lógica interna del discurso y de los límites y clasificaciones a considerar para comprender el significado de las opiniones y acciones del grupo con respecto al concepto de ciudadanía.

    Del modelo propuesto por el grupo citadino, podemos decir que:

  • Es articulado por acciones normativas, propias de un estado democrático unificado y entendido homogéneamente.
  • Sería a través de los criterios jurídicos y políticos que e denotaría la calidad de ciudadanía.
  • El deber está articulado en torno a las responsabilidades cívicas, tal como lo plantea el modelo teórico habermasiano.
  • La acción teleológica individual articula el modelo conceptual que centra su mirada en el deber ser del ciudadano a un nivel más teórico que práctico.
  • La acción normativa reglamentada externamente (a priori), denota una racionalidad técnica y práctica.

    En un segundo nivel de interpretación, podemos ver que los modelos de acción simbólicos elaborados nos permitirían establecer como hipótesis interpretativas que:

  •  En el grupo de profesores citadinos el énfasis del concepto de ciudadanía estaría en lo individual y normativo, siendo un modelo teórico
  •  En el grupo de profesores mapuches el énfasis del concepto de ciudadanía estaría en lo colectivo y territorial, siendo un modelo práctico

    Se estarían denotando dos modelos simbólicos sobre un mismo concepto, que responderían a patrones culturales diferenciados étnicamente.


Conclusiones

    En el presente estudio se ha realizado un análisis de los principios culturales y sociales que subyacen en las definiciones de ciudadanía de dos grupos de profesores de Educación General Básica de la Comuna de Cerro Navia, perteneciente a la capital del país, diferenciados étnicamente.

    Se elaboraron dos modelos simbólicos, siguiendo los niveles de análisis propuestos por Greimas (1976) y Bourgeois, E.; Piret, A;Nizet, J: (1996), que darían cuenta de las representaciones, distinciones y prácticas de ambos grupos, referentes al concepto estudiado.

    El modelo simbólico de los profesores citadinos "teórico", se fundamentaría en el énfasis dados a los aspectos normativos e individualistas centrados en una visión homogénea de la sociedad, guiada por los deberes y derechos dados a priori, externa y ontológicamente por la sociedad.

    El modelo simbólico de los profesores mapuches "práctico" se fundamentaría en el énfasis dado a los aspectos grupales, territoriales y contextuales, que los posesionan en una reflexión sobre la realidad existente. la articulación conceptual estaría dada externa y ontológicamente por la sociedad, pero su análisis denotaría una crítica al sistema político, guiados por racionalidades prácticas.

    El material empírico ha provenido de dos grupos de discusión organizados con profesores de E.G.B. de Cerro Navia, que voluntariamente accedieron a la investigación. El grupo de profesores citadinos estuvo constituido por 9 profesores y el grupo de profesores mapuches por la totalidad de profesores con que se contaba en la oportunidad.

    En un primer momento, se describen aspectos de los códigos y estructuras que subyacen en los textos estudiados y, en segundo, se analiza el movimiento de las estructuras constituyendo dos modelos interpretativos que darían sentido a las acciones que se realizan para lograr la identidad deseada.

    Se estaría mostrando una tendencia sobre la existencia de una diferenciación simbólica, cultural entre los profesores, referidas al concepto de ciudadanía, configurando un interesante tema de análisis mayor que, por tiempo y espacio, sólo tendrá en las reflexiones finales un análisis de carácter pedagógico centrado en la realidad educativa dentro del contexto reformista que afecta al sistema educacional en Chile.

    En el ámbito pedagógico, la evolución reciente de las reflexiones e investigaciones sobre el tema de la ciudadanía (ciudadanía diferencial, ciudadanía integral, etc.), tanto en el ámbito mundial como latinoamericano, tienden a manifestar la importancia de los aprendizajes sobre el valor de la democracia y la gestión más o menos democrática de los aprendizajes. Pero, ¿podemos enseñar principios democráticos en la escuela, cuando uno de los elementos característicos de la relación escolar es la asimetría entre profesor-alumno? o ¿cómo lo mostrarían las representaciones de los profesores citadinos que, sólo al parecer, dimensionan los aspectos políticos y legales de un concepto que nace junto a las democracias modernas como resguardo de las dimensiones éticas y morales de tal propuesta política? ¿Qué podemos esperar de la transposición pedagógica del concepto, cuando ni los mismos enseñantes dan muestra clara de las dimensiones que el concepto posee? Si pensamos que la enseñanza de la ciudadanía no sólo tiene que ver con una obligación profesional en lo técnico y didáctico, sino que además con una asunto personal, ¿cómo evaluar el aprendizaje cívico, bajo qué criterios?

    El profesor, como actor social, debería -creemos- tensionar en una constante reflexión en la acción sus referentes teóricos con la realidad de su cultura escolar. La estrategia ciudadana sería un camino interesante por el cual, tanto el profesor como el propio alumno, puede comenzar a repensar el rol cívico del hombre actual.

    Por otro lado, desde el modelo simbólico elaborado a partir de las definiciones de los profesores mapuches, aparece como relevante la asociación de la ciudadanía a elementos de racionalidad práctica y comunicativa, propias del concepto original, pero que generan una ruptura con el modelo imperante en el sistema, es decir, el de los profesores citadinos. Abre -al menos- dos nuevas preguntas de investigación. Una, a nivel de aula: ¿cuál es la representación conceptual de la ciudadanía de los alumnos? Y otra, a nivel sistémico: ¿cuál es la construcción y/o reconstrucción de la ciudadanía que plantea la actual reforma educacional, pensando en el ciudadano del siglo XXI?

    Sin duda que la presente investigación está lejos de contrastar la hipótesis propuesta. Esperamos que el hecho de comenzar a preocuparse de los discursos de actores como los profesores otorguen pistas para una posterior investigación que, con un mayor grado de representatividad y rigurosidad, enfrente esta interesante y candente temática político-social. En lo educativo, es una mina en bruto que en un futuro no muy lejano debe ser explotada por manos expertas y críticas.


Referencias:

(i) Esta investigación fue presentada en el 13ª Congreso Mundial de Educación (AMSE), 2000, U. De Sherbroke, Canadá.
(ii) Van Gusteren, Herman (1978): Notes towards a Theory of Citizenship. en F. Dallmayr (com.), From Contract to Community, Nueva York, Marcel Decker, p. 9.
(iii) Entre los hechos históricos que dan cuenta de este repunte del concepto de ciudadanía en Europa están: la caida del Muro de Berlín (1989), el desarrollo de la Comunidad Europea, los procesos de inmigración transcontinental. En Norteamérica: Los movimientos feministas y de ruptura a la segregación racial de la década del 70´, los procesos de inmigración principalmente latinoamericanos. En América Latina, con la crisis de la soberanía nacional en manos de la mercantilización de la sociedad de las políticas neoliberales. En lo político: la apatía de los votantes, la dependencia en los países desarrollados a los programas de Bienestar social, el resurgimiento de grupos nacioanalistas. En lo económico, el fracaso de las políticas ambientalistas en la explotación de los recursos naturales, principalmente en los países tercer mundistas.
(iv) Kymlicka. W. y Wayne N. (1996): El retorno del ciudadano, Una revisión de la producción reciente en teoría de la ciudadanía. En Cuadernos del CLAEH, nº 75, Montevideo, pp. 80-112.
(v) Se entiende por ciudadanía legal a la plena pertenencia a una comunidad política en particular en la cual se ejerzan los derechos y deberes establecidos en la Constitución Política.
(vi) Sobre el tema de las políticas públicas y ciudadanía el autor se encuentra preparando un artículo a presentar en el Boletín de Investigaciones Educacionales de la PUC.
(vii) Osorio, J. (1995): Ciudadanía y posibilidades de una educación del sentido común. En Revista La Piragua. CEAl. Pri. Sem.Núm. 10.pp. 35-45.
(viii) Cfr. Op. Cit. p. 24.
(ix) Silva,T.T. (1998): Cultura y Currículum como prácticas de significación. En Revista de Estudios del Curriculum, Edit. Pomares Corredor., Vol. 1. Núm. 1. pp. 59-76.
(x) Martinic, S. (1995) : Principios culturales de la demanda social por educación. Un análisis estructural. En Revista Pensamiento Educativo, Vol 16, pp. 313-339.
(xi) De acuerdo a Serge Moscovici el concepto de Representación Social "designa una forma de conocimiento específico, el saber de sentido común, cuyos contenidos especificos, el seber de sentido común, cuyos contenidos manifiestan la operación de procesos generativos y funcionales, socialmente carácterizados. En sentido más amplio, designa una forma de pensamiento social. Las representaciones constituyen modalidades de pensanmiento práctico, orientadas a la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal. En tanto tales, representan caracteristicas específicas a nivel de la organización de los contenidos, las operaciones mentale y de la lógica. Jodelet, D. (1998): "las representación social: fenómenos, conceptos y teorías. En Moscovici (De psicología social, Vol. II. Pensamiento y vida social. cap. XIII, pp. 169-215.
(xii) Arellano, J, P: La Reforma en Marcha. En Revista de Educación, 2º Sem, 1997, pp. 5-12.
(xiii) Se considera citadino a los profesores que se han desarrollado personal y profesionalmente en santiago.
(xiv) Canclini,N (1995): Consumidores y Ciudadanos. Edit. Grijalbo. Mexico. D.F. p. 30.
(xv) Habermas. J: (1989): Teoría de la Acción Comunicativa. Edit. Taurus. Vol. I y II . Barcelona, España.
(xvi) Greimas, A. J.(1973):Semantica Estructural, pp. 263-293. Edit. Gredos, Madrid.
(xvii) El autor establece en el procedimiento cuatro niveles de análisis: Textual. Descriptivo lógico, determinado por el texto. Actancial. Modelo Simbólico.Greimas, Cfr. Op. Cit.
(xviii) Se define conceptualmente por código una unidad mínima de sentido.
(xix) Para una descripción mayor de los códigos y estructuras elaboradas, se recomienda buscar en Boletín de Investigación Educacional, Vol. 15, Ed: PUC.,2000. pp. 388-407.


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