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| Año III - Número 16 |
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La virtualidad del conocimiento no estriba tanto en la metodología que guía a éste cuanto en los fenómenos a que da lugar. La Teoría de la Relatividad no posee mayor cualidad epistemológica por el hecho de que, como dijera Ortega y Gasset, en el momento en que fue formulada, apenas diez o doce personas en Europa se hallaban en condiciones de entenderla. Posiblemente, su importancia deriva de que ha conducido a una explicación del universo que, a juicio de la comunidad científica, supera las cosmologías ptolemaica y newtoniana, integrándolas y, además, ha llevado al hombre a la Luna (y a los japoneses, a perecer bajo un par de bombas atómicas). Pero la comunidad no-científica nada ha podido argüir al respecto. De la misma manera, el conocimiento dependiente de, y circulante por las redes virtuales (y, por tanto, sometido a sus "constreñimientos") no posee menor ni mayor cualidad epistemológica por la forma en que se produce/re-produce, ni por las leyes a que se sujeta. Como
en el caso de las teorías einstenianas, es capaz de permitir
diagnosis de cánceres a distancia, o acceso a datos remotos,
y, a la vez, poner al alcance de medio mundo técnicas para
fabricar bombas, organizar y disolver con extrema facilidad (y ubicuidad)
redes de pornografía infantil, detectar backdoors en programas
informáticos bursátiles (que podrían ocasionar
auténticos cataclismos en los mercados de valores) o piratear
la última entrega de La Guerra de las Galaxias antes
de su estreno. Con
esto y con todo: ¿qué es el conocimiento virtual? Sin
duda, aquel que -sea cual fuere su origen- se somete a las leyes de
las redes virtuales, lo que significa que se estructura de acuerdo
con parámetros de versatilidad, facilidad de acceso, rapidez
de descarga y multimediaticidad, a lo que se agrega la posibilidad
de ser manipulado e interactuado por cualquier usuario remoto. Puede
leerse un libro a la manera guttenbergiana, hacer un resumen y exponerlo
con cierta vergüenza ante veinte o treinta compañeros
de clase. Puede generarse un debate sobre no importa qué tema
en Internet. Acto seguido, se inmiscuirán en él individuos
de cualquier parte del mundo. El resultado tal vez sea una estupidez,
pero nunca será una estupidez mayor que creer que la lectura
de un soneto de Lope de Vega nos hará más cultos porque,
ese conocimiento es -por naturaleza- más relevante y profundo.
En cualquier caso, la cuestión, creemos, no es tanto (como
hemos intentado mostrar) la discusión sobre la naturaleza del
saber así constituido en cuanto a la pregunta: ¿cómo
se modifica la estructura misma del saber y del sujeto-que-sabe al
someterse al conocimiento virtual? Como casi siempre en la historia,
la cuestión más fundamental es la antropológica,
no la epistemológica. ¿En qué devendrá
la nueva "ecología" de los individuos en la sociedad
de las redes? (i). Por lo anteriormente dicho, podemos entonces reafirmar
que la Internet no es buena ni mala, su uso e impacto depende de la
utilización que le den los seres humanos y sólo allí
se podrá evaluar la formación axiológica de los
mismos, los computadores y el Internet son un medio, no un fin en
sí mismos. La educación como satisfactor de necesidades
Toda
actividad de la vida humana debe contribuir al mejoramiento de la
calidad de vida, que se manifiesta en la capacidad que tiene
el ser humano de poder dar satisfacción a sus necesidades,
no sólo básicas sino existenciales y axiológicas.
La educación tiene un compromiso ético, político
e histórico con la sociedad y es el de proveer satisfactores
a estas necesidades. Si la educación no lo hace no tendría
ningún sentido para el hombre. Internet
ha permitido a las nuevas generaciones tener un acceso inmediato a
la información y al conocimiento; hasta hace un tiempo, no
cabía en ninguna mente el hecho de usarlo como una herramienta
no sólo de estudio sino de mejoramiento en todos los niveles.
Los humanistas fueron escépticos a la humanización de
este tipo de tecnologías, pero -poco a poco- ellas han demostrado
su importancia como "un medio para satisfacer necesidades
de todo tipo". La tecnología no deshumaniza; todo
aquello que el ser humano no pueda controlar, comprender y adaptar
a sus necesidades sí lo deshumaniza. De allí la importancia
de poder adoptar las nuevas tecnologías para mejorar el ser
humano y desde la educación lo estamos haciendo. Por
ello, la teoría que retomamos a continuación del autor
Manfred Max-Neef nos parece muy apropiada para darle sentido a la
educación como medio de formación integral del ser humano.
El
estudio titulado "Desarrollo a Escala Humana, una opción
para el futuro"; es un aporte para una filosofía del
desarrollo que sea menos mecanicista y más humana. Desde esta
perspectiva, se considera que un desarrollo a Escala Humana, orientado
en gran medida hacia la satisfacción de necesidades humanas,
exige un nuevo modo de interpretar la realidad y obliga a evaluar
el mundo, las personas y sus procesos, de una manera distinta a la
convencional. El
estudio señala como postulados del desarrollo a Escala Humana
los siguientes:
Manfred
combina dos criterios posibles de disgregación: según
categorías existenciales y categorías axiológicas,
combinadas a través de una matriz de la cual se desprende que
no existe correspondencia biunívoca entre necesidades y satisfactores.
Así, un satisfactor puede contribuir
simultáneamente a la satisfacción de diferentes necesidades,
o a la inversa, una necesidad puede requerir diversos satisfactores
para ser resuelta. Relaciones
que no son fijas, pueden variar en calidad e intensidad según
tiempo, lugar y circunstancias. Cada
sistema económico, social o político adopta diferentes
estilos para la satisfacción de las mismas necesidades humanas
fundamentales. En cada sistema, éstas se satisfacen (o no)
a través de la generación (o no) de diferentes tipos
de satisfactores. Así, uno de los aspectos que define una cultura
es su elección de satisfactores, lo que cambia es la elección
de cantidad y calidad de los satisfactores y/o las posibilidades de
tener acceso a los satisfactores requeridos. Cabe agregar, que cada
necesidad puede satisfacerse a niveles diferentes y con diferentes
satisfactores. Más aún: se satisfacen necesidades en
tres contextos: a) en relación a uno mismo b) en relación
con el grupo social y c) en relación con el medio ambiente. Lo
que ha sugerido Manfred, en su reflexión, es que cualquier
necesidad humana fundamental no satisfecha de manera adecuada produce
una patología. Hasta el momento, los tratamientos están
orientados a combatir patologías individuales o de pequeños
grupos; hoy en día nos enfrentamos a patologías colectivas
crecientes, cuyos tratamientos han sido ineficaces; pero para una
mejor comprensión de estas patologías colectivas, es
preciso establecer transdisciplinariedades. "Una política de desarrollo orientada hacia la satisfacción de las necesidades humanas trasciende la racionalidad económica convencional porque compromete al ser humano en su totalidad. Las relaciones que se pueden establecer, entre las necesidades y sus satisfactores, hacen posible construir una filosofía y una política de desarrollo auténticamente humanista" (ii). Necesidades existenciales
(ser - tener - hacer - estar)
Necesidades axiológicas Son aquellas que están relacionadas con el orden de los valores; es decir, con todas aquellas respuestas que tienden a satisfacer necesidades de cualquier índole: religiosa, artística, social, política, moral, etc.
Es
crecer a través de un yo autodeterminante, autónomo,
que supera la debilidad, la dependencia, es hacerse fuerte y relacionarse
con la existencia en términos de lo posible y actual, integrándose
al elevarse a un punto de vista más alto que no excluya lo
opuesto sino que lo coordine. Incluye
los niveles más elevados inclusivos u holísticos de
la conciencia, la conducta y las formas de relacionarse con fines,
con uno mismo, con las otras personas, con otras especies, con la
naturaleza y el cosmos. Humanización de la tecnología El objeto se humaniza cuando el hombre lo significa; dicho en otras palabras, el conocimiento del objeto, caracterizado por componentes y relaciones se concreta en un sistema de signos que deben reflejarlo, pero que se incorporarán a la conciencia del hombre como resultado de la significación que dichos signos tengan para ese sujeto. La codificación del sistema de signos es el lenguaje que se produce en las acciones del hombre con ese mundo que lo rodea, donde -junto al signo- recibe señales provenientes de la naturaleza. A los signos que forman los códigos, las comunidades sociales y los individuos les proporcionan significado de modo que pueden poner en común sus ideas, conocimientos, sentimientos, entre otros. Es importante señalar que al utilizar las tecnologías, éstas sólo se convierten en medios facilitadores del aprendizaje y de la comunicación educativa, pero no son los únicos medios. Pueden utilizarse otros diferentes, que se escogen de acuerdo con las situaciones de comunicación específicas y de acuerdo con las posibilidades que se tengan. La comunicación es parte esencial del proceso educativo, en el proceso educativo el hombre usa su inteligencia, su capacidad de autorrealización y la condición de poder relacionarse y comunicarse, la opción de socializarse. En la educación confluye la actividad de seres humanos movidos por fines y objetivos particulares y comunales. En el proceso mismo de la educación está implícito el proceso comunicativo en su modelo más moderno, donde el educador como sujeto de la comunicación educativa busca ayudas audiovisuales, se apoya en la tecnología para llevar el conocimiento y lograr un proceso docente educativo más efectivo. Este aparato tecnológico -la computadora- debe ser un apoyo para el ser humano, sujeto educador, pero, de ninguna manera, puede sustituirlo. El proceso educativo es social y humano. Es un proceso que trasciende el acto de lo automático, para elevarse a niveles donde la educación, la formación de valores, como elementos esencialmente humanos, se configuran en el hombre como resultado del proceso educativo (iii). Si bien es cierto que el computador debe ser un apoyo para que el ser humano pueda satisfacer sus necesidades, descubrir sus potencialidades y desarrollar sus habilidades, también es cierto que la intencionalidad depende del maestro o del actor acompañante del proceso. Igualmente, debe tenerse en cuenta que las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías como herramienta didáctica son de sin igual importancia y es necesario aprovechar todas sus potencialidades para formar seres humanos más justos, más capaces, más cooperativos, lo que nos llevaría a afirmar que lo importante no es la tecnología como tal sino lo que los actores formadores puedan hacer del elemento tecnológico, para humanizarla. De
la tiza a Internet podría ser la
propuesta a desarrollar, dejando claro que no pretendemos acabar con
los modelos didácticos existentes sino que, por el contrario,
el interés es mejorar esas didácticas con el uso de
nuevas herramientas informáticas y telemáticas. Al igual que los ambientes de aprendizaje presénciales, podemos desarrollar modelos de aprendizaje virtual fundamentados teóricamente en propuesta como Proyecto Zero de la Universidad de Harvard, las metodologías de educación para la comprensión y las nuevas tendencias educativas que permite el desarrollo de cada uno de los individuos propuesta en las Inteligencias múltiples. Modelo didáctico virtual Las
didácticas de la educación virtual -también conocidas
como didácticas virtuales- permiten brindarle al alumno
una serie de posibilidades que -normalmente- en el esquema presencial
regular no lo encuentra. Para ello podemos analizar varios aspectos
desde el maestro, su preparación, su actualización,
su enfoque, sus recursos, didácticas, seminarios, talleres,
trabajo colaborativo, que -en este momento- se están quedando
retrasados con relación a lo que la nueva era de la información
y la comunicación le brinda al maestro y al alumno. Hasta hace 10 años era imposible pensar que se pudiera eximir de una presencia diaria a los alumnos y a los profesores. El esquema que hemos manejado ha sido siempre el contar con al presencia física del alumno y del profesor, aunque los aprendizajes no sean significativos, sino que permiten solamente contar físicamente con el alumno, así su mente no esté allí. En las nuevas tendencias de didácticas virtuales ya no es necesario que alumnos y profesores estén en el mismo lugar al mismo tiempo, sino que podemos pensar en una educación asincrónica y sincrónica, mediada por las herramientas de Internet. Roles alumnos - profesores El modelo pedagógico apoyado por medios informáticos y telemáticos implica el cambio de roles en los actores del proceso enseñanza aprendizaje. Los profesores Pasa de jugar el papel de proveedor del conocimiento a un rol de tutor, facilitador, asesor, motivador y consultor del aprendizaje. Su interacción con el alumno no será ya más para entregarle un conocimiento que posee, sino para compartir con él sus experiencias, apoyarlo y asesorarlo en su proceso de aprender y, especialmente, para estimularle y retarle su capacidad de aprendizaje. Debe ser el autor de que cada alumno cree su propio paradigma, se apropie y sea dueño de sus saberes para luego compartirlos con otros y así crecer. Debe este profesor, por tanto, ser el facilitador del aprendizaje, aprovechando para ello no sólo su interacción presencial, sino también la virtual. El profesor, entonces, jugará su papel de siempre; el del ser el maestro. El alumno El
alumno no será más el receptor pasivo de un conocimiento
que se le entrega para que se lo aprenda y luego lo repita ante su
transmisor. No será mas un actor pasivo de su aprendizaje. El
alumno del futuro será autónomo para su aprendizaje.
Avanzará a su propio ritmo, crecerá con su propio aprendizaje. El
alumno del futuro llegará hasta donde quiera llegar, desarrollando
su propia capacidad de aprendizaje. Aprenderá a aprender, le
dará rienda suelta a su imaginación. El alumno del futuro
tendrá mas oportunidades de aprendizaje y, por tanto, mayores
retos. Será la liberación de la esclavitud académica
del estudiante. En este entorno, nuevo, el estudiante hará mayor uso del consejo, de la asesoría, de la guía. Buscara más a su profesor como fuente de sabiduría. Entenderá que él puede llegar a donde quiera llegar (iv). Los medios los tendrá. Ahora
podemos permitir que los alumnos que no pueden asistir a un salón
de clase tradicional puedan hacerlo de manera virtual y participar
del proceso de formación y de la interacción con el
maestro y con sus compañeros, a través de herramientas
como el chat, el correo electrónico, el netmeeting, con conexión
a Internet. Nos acercamos aceleradamente al nuevo milenio. Los cambios ya se vislumbran y llegarán otros que ni siquiera nos imaginamos. Tenemos que prepararnos para ese nuevo entorno lleno de oportunidades, pero también de incertidumbres. La tecnología y las telecomunicaciones -en todas sus formas- cambiarán la forma de vivir, de trabajar, de producir, de comunicarnos, de comprar, de vender. Todo el entorno será bien distinto. El gran imperativo será él, prepararnos y aprender a vivir en ese nuevo entorno. Ante toda esta dinámica, el sistema educativo tiene un reto muy importante. Debe cuestionarse a sí mismo, repensar sus principios y objetivos, reinventar sus metodologías docentes y sus sistemas organizacionales. Tiene que replantear el concepto de la relación alumno - profesor y el proceso mismo del aprendizaje, los contenidos curriculares; además, revisar críticamente los modelos mentales que han inspirado el desarrollo de los sistemas educativos. Igualmente, tendrán que consolidarse los principios básicos que la han inspirado mirando siempre hacia el futuro y no como una simple remembranza del pasado. Ante estas nuevas realidades globales, debemos asumir el reto de diseñar y poner en marcha un modelo de institución universitaria que incorpore -desde su concepción- la formación del profesional del siglo XXI, capaz de desempeñarse en el nuevo entorno mediante la acogida de todas las metodologías y herramientas que le permitan aprender en un contexto de acelerado aprendizaje y desaprendizaje, donde lo importante no será solamente cuánto sé sino cuánto soy capaz de aprender. Un profesional para un mundo inteligente, en el cual todas las organizaciones públicas, privadas, con o sin ánimo de lucro, tendrán que ser empresas dispuestas a aprender y enseñar (Learning and teaching organizations). La educación -como herramienta primordial de toda cultura para el desarrollo de la misma- debe llegar a todos los niveles. Con este concepto, cada día debemos buscar alternativas útiles, que produzcan un efecto positivo en el desarrollo de una comunidad. Así el modelo propuesto aporta elementos tecnológicos que suplen la necesidad de una educación netamente presencial. Con estos conceptos, la democratización de la educación en nuestro país deja de ser un sueño para enfocarse a una realidad, que nos la brindan las nuevas herramientas de la tecnología moderna. Con estas nuevas herramientas se puede ofrecer educación de calidad a un mayor segmento de personas, educación que la Institución debe estar preparada a ofrecer, con un equipo humano, físico, técnico y tecnológico, capaz de afrontar los nuevos retos del nuevo milenio. En Colombia, se observa una gran disminución del número de estudiantes en las principales universidades del país, todo esto como consecuencia de la crisis económica actual que sufrimos. El apoyo planteado por medio del Plan de Desarrollo para la Educación, va a incentivar la educación básica para promover la educación superior. El modelo educativo propuesto es una alternativa para muchas personas que, mezclando la presencialidad con lo virtual, ofrece una gran opción; personas que requieran de un horario más flexible o de condiciones favorables para el desarrollo de su formación profesional. El uso de currículos flexibles, adaptables el nivel de aprendizaje de los alumnos, contenidos variados y con links a sitios de interés científico y cultural , a bibliotecas en línea, salas de conversación con el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que nos permiten lograr una mayor preparación en los diferentes temas que pueden trabajarse con el esquema de proyectos. Si permitimos que cada uno desarrolle sus proyectos, de seguro tendremos otro tipo de resultados, la construcción de conocimientos con base en trabajo colaborativo que -además- formarán en valores, tan necesarios también en la educación superior y que -desafortunadamente- han sido dejados de lado debido a la actitud intransigente de muchos docentes, que enseñan en la universidad lo que aprendieron de sus profesores de hace veinte anos, olvidando las nuevas herramientas didácticas que tenemos hoy en día. Las
nuevas didácticas deberán partir de lo existente e involucrar
las nuevas tendencias de informática y telemática que
responda a las necesidades de un modelo virtual de educación.
Este
aparte aborda aspectos de la Internet -tales como sus cualidades y
limitaciones- y los fundamentos y evidencia de su potencial pedagógico.
De estos aspectos se desprende que el conocimiento teórico
y práctico sobre la utilización pedagógica de
la tecnología están rezagados con respecto a la tecnología
misma. Tal retraso es previsible si se tiene en cuenta la norma de
entusiasmo inicial y subsecuente replegamiento seguido por las tecnologías
educativas a través de la historia (Cuban, 1986). A
la luz de tal norma, se comprende que los usos actuales de la Internet
tiendan a imitar las prácticas educativas existentes. A la
larga, sin embargo, se espera que la adopción generalizada
de esta tecnología propicie el alejamiento de formas tradicionales
de aprendizaje y el desarrollo de paradigmas alternativos. La materialización
de nuevos paradigmas dependerá de las oportunidades que se
proporcionen a educadores y alumnos para practicar la herramienta
y de las iniciativas que se tomen para investigar su efectividad.
Por
lo que a la práctica de Internet en el aula se refiere, su
éxito dependerá de factores tales como la provisión
de apoyo individualizado, la exploración de los recursos Internet
a través de tareas auténticas que proporcionen al usuario
razones válidas para usar la tecnología, y la creación
de una atmósfera de participación y colaboración.
Por último, convendría recordar que, como educadores,
tenemos la responsabilidad de articular los cambios sociales y culturales
originados por los nuevos avances tecnológicos sobre la base
de criterios de valor, determinaciones factuales e interpretaciones
teóricas (Lemke, 1993). En el caso de la Internet, esta articulación
implica el ejercicio de nuestra capacidad crítica para sopesar
la validez de los argumentos esgrimidos en su favor. Especialmente,
de argumentos tales como la capacidad de la herramienta para permitir
el rápido acceso a cantidades masivas de información,
ya que "el aprendizaje humano depende no tanto de la cantidad
de la información disponible, como de la relevancia de esa
información y su elaboración por un individuo determinado"
(Borrás, 1996b) (v). Retomando algunas de las conclusiones del Encuentro de Educacion Superior realizado en Paris por convocatoria de la UNESCO en 1998, podemos concluir que la esfera de la educación y de la formación de las actividades esenciales de las sociedades modernas es la que menos se ha beneficiado del aporte de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (vi). Este sector también es el que medrará o sufrirá, según la orientación de las mutaciones impuestas por la mundialización y la competencia internacional con la evolución de contenidos, métodos y medios. Entre los años 1985 y 1995 creció el lugar de los programas didácticos en la tele-enseñanza, remplazando un poco la enseñanza autodirigida o la enseñanza programada que recurre con los soportes de cursos tradicionales o audiovisuales. Los años comprendidos entre 1995 y 2000 van a trasformar y ampliar este proceso de evolución, trasladando alumnos y profesores, reconstituyendo los soportes de cursos naturales de enseñanza -por ejemplo, a través de los multimedios- haciendo transitar por las redes de transmisión de datos los contenidos estables y enriquecidos, asociando a los contenidos magistrales la documentación necesaria, y permitiendo, por último, mediante correspondencia electrónica o mediante foro, los intercambios entre docentes, investigadores y estudiantes, mundializando el poder. Referencias:
(i) a) Jean Baudrillard, quintaesencia de la posmodernidad
filosófica: ``Es perfecto el evento o el lenguaje que
escenifica su propio modo de desaparición, sabe representarlo
y alcanza de ese modo la energía máxima
de las apariencias". |
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