Año III - Número 15

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación: ¿Ventanas que se abren o
puertas que se cierran para la educación?

La autora es Licenciada en Psicología en el año 1994, con categoría docente de instructora. Ha realizado estudios de postgrado
de Psicología y Pedagogía. Ha participado en varios eventos científicos y realizado investigaciones dentro de su disciplina.
Trabaja desde el año 1997 en la Universidad Agraria de la Habana como profesora de Psicología en la Facultad de Cultura Física donde ha impartido asignaturas de pregrado y postgrado

Resumen

     En el presente trabajo se hace una valoración del impacto que ejercen las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) en la Educación Superior. Se analizan los resultados de una encuesta aplicada a una Comunidad Científica. Se concluye que es necesario reconocer que detrás de lo novedoso e impresionante del desarrollo existen una serie de inconvenientes económicos, culturales, políticos y psicopedagógicos que deben tenerse en cuenta a la hora de utilizar las NTIC en la Educación Superior.

1. Introducción

     A partir de los años 90 surge la llamada Tercera Revolución Industrial caracterizada por ramas rectoras como: computadoras, bienes de capital electrónico, software, equipos de telecomunicaciones, fibras ópticas, robótica, bancos de datos, servicios de información, entre otras. Por la celeridad de su aplicación en los diferentes sectores y su incidencia en los más diversos aspectos de la vida del hombre, se le ha llamado también sociedad de la información o sociedad tecnológica, donde la captación, transportación, tratamiento y difusión del conocimiento son características esenciales.

     La "Revolución de la Información" es la que más ha penetrado en los últimos años en los sistemas educacionales; por lo que se hace necesario analizar la capacidad de respuesta social de los mismos ante las exigencias de dicha revolución. ¿Está preparada la educación para este reto? ¿Lo están los profesores, los alumnos, los directivos? ¿No se perderán dentro del amplio espectro de ofertas novedosas? ¿Cuál es el camino correcto para introducir las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación?

     Es por ello que en el presente trabajo nos proponemos valorar el impacto de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Educación Superior.

2. Desarrollo

2.1. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación Superior

     La función social de la educación consiste en transmitir de una generación a otra los conocimientos, capacidades, ideas, experiencias sociales, formas de conducta, etc.; en este sentido, la educación existe desde el origen mismo de la historia de la humanidad; no obstante, el contenido y la forma de la educación han variado en el curso de la historia, estando determinadas por las condiciones de la vida material, las relaciones sociales, la lucha de clases, las ideas.

     La sociedad humana, al estar en constante desarrollo, fue planteando nuevas exigencias a la educación de los hombres y, por tanto, ampliando cada vez más sus límites. En todas las épocas, la relación entre las técnicas y la cultura debe considerarse interactiva. Puede ser -tal como plantea Mumford- que la cultura humana surgió de las actividades del hombre primitivo como constructor de herramientas y que nuevas formas de hacer las cosas siempre han sido la fuerza del progreso.

     Por ejemplo, la aparición de la imprenta ejerció considerable influencia en el desarrollo de la enseñanza: las impresiones -al ser un poderoso medio para la difusión y conservación de las ideas y los conocimientos, un instrumento infinitamente potente para las investigaciones científicas y el progreso de la cultura- favorecieron el cambio de contenido y la dirección general de la escuela. Al hacerse accesible a los alumnos el manual impreso se produjo un avance en el proceso de enseñanza al aumentar el caudal de información para alumnos, profesores y la sociedad en general.

     La técnica revoluciona a la ciencia y viceversa; este proceso global alcanza hoy a la Pedagogía; es por ello que, en mayor grado que los materiales impresos, los medios electrónicos de instrucción son capaces de multiplicar los éxitos de la teoría y la práctica, de hacer accesible el arte de los mejores, al acumular los conocimientos, habilidades, experiencias y maestría de miles de personas.

     Los materiales electrónicos están llamados a ayudar al maestro aunque ellos, en sí, no son una fuerza pedagógica sino sólo la posibilidad potencial de manifestación de esta fuerza; facilitan la creación de un ambiente educativo y de enseñanza que desarrolla las capacidades de los estudiantes, estimulan y elevan su actividad a un nivel superior, incitan su interés investigativo y los hacen enfrentarse a tareas cada vez más complicadas, pudiendo asimilar los conceptos y métodos fundamentales de la ciencia.

     La sociedad de hoy enfrenta el reto de la excelencia en la formación de profesionales, por lo que debe conjugar el impetuoso desarrollo científico- técnico, que se conjuga con diferentes matices en diferentes partes del mundo, con la educación.

     ¿Qué, cómo y por qué debe cambiar en los objetivos, el contenido, los métodos y las formas de estudio, enseñanza y educación como resultado de la aparición de la técnica de computación y manuales electrónicos para el aprendizaje? ¿Cuáles son las condiciones y consecuencias pedagógicas de esto? ¿Cómo deben utilizarse? ¿En qué sentido mejoran la calidad de la educación? Estas son algunas interrogantes que nos hacemos muchos de los especialistas de esta rama del saber.

     La educación superior encuentra en la tecnología educativa un poderoso medio auxiliar para hacer frente a sus nuevas y crecientes responsabilidades. Sin que, de ninguna manera, pueda considerársela como la panacea para la solución de sus problemas, la tecnología educativa pone a su disposición una serie de conceptos y de medios que pueden contribuir a superarlos.

     Tecnología educativa no es identificable con aparatos, máquinas y procesos que permiten la grabación, manipulación, suministro y exposición de datos e información. El maestro podrá transferir a la máquina muchas tareas: familiarización con el nuevo material, fijación, verificación de conocimientos y habilidades, pero tendrá más tiempo y fuerzas para la creación colectiva y grupal, para la formación de relaciones humanas. Además, la nueva técnica permite una mayor individualización del proceso: facilita el retorno a la enseñanza individual, al sistema del tutor que vigila de cerca el progreso del alumno; la máquina no sustituirá al maestro.

     Frente a la tecnología educativa pueden asumirse dos puntos de vista (ambos errados por representar posturas extremas): la visión utópica, que la considera una máquina con poderes mágicos para la solución de los problemas educativos; y la visión catastrófica, que también la ve como una máquina, pero maligna para la educación, pues atosiga al estudiante de información, empobrece su capacidad de juicio y limita el vuelo de su imaginación, sin contar con las perspectivas de desempleo que crea para los maestros.

     No por los planteamientos negativos que se hacen de la tecnología en la educación se puede pensar que ella es en sí misma peligrosa; esto dependerá del uso de la misma y ello, a su vez, de la formación y capacidad crítica del receptor.

     Existe la opinión de que la difusión e implementación de las tecnologías, en ocasiones, han respondido más a criterios comerciales y administrativos que a criterios pedagógicos. Por ello, pensamos que los profesores que vayan a utilizar un medio electrónico deberían primero realizar un análisis sobre el mismo. B. Mena recomienda tener en cuenta, a la hora de utilizar este tipo de medios, lo siguiente:

  • Grado de experimentalidad al que se haya sometido el medio en otros contextos
  • Grado de aptitud del contexto específico en el que va a introducirse
  • Adecuación del medio a la características psicosociales de las personas implicadas en el acto didáctico
  • Costo material de tiempo y esfuerzo empleado por el profesor para el manejo del medio de que se trate
  • Considerar que no es el único y mejor medio
  • Considerar la naturaleza epistemológica del contenido curricular, de manera que serán más o menos factibles de ser transmitidos por unos u otros medios

2.2. Impacto de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación Superior

     Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas en su publicación sobre el Estado de la Población Mundial (1998), a fin de este siglo la humanidad cuenta con la mayor población de jóvenes entre 15 y 24 años de toda su historia. Hasta el 2010 ingresarán al mercado de trabajo 700 millones de jóvenes en los países en desarrollo; cifra superior al conjunto de la mano de obra de los países desarrollados en 1990.

     Esto trae consigo la necesidad de preparar a un gran número de personas en función de las exigencias de la sociedad actual.

     El primer requisito imprescindible para promover la eficiencia social de la Educación Superior consiste en impulsar su modernización académica. Modernización entendida en el sentido de dotar a la educación de las estructuras, los mecanismos y los contenidos aptos para responder adecuadamente a las características más sobresalientes de la sociedad contemporánea que según J. Brovetto (2) son:

  • Obsolescencia cada vez más rápida del conocimiento y de muchas instituciones con que se trata otidianamente
  • Creciente velocidad con que se producen los cambios de toda índole
  • Nueva noción del tiempo en la toma de decisiones
  • Fenómenos de globalización y regionalización
  • Incesante desarrollo tecnológico
  • Creciente desempleo

     Para hacer frente a estos cambios es necesario formar personas capaces de desarrollar todo su talento en un mundo básicamente variable; graduados adiestrados en las modernas tecnologías de acceso a la información y al conocimiento; preparados para desarrollar su potencialidad de aprendizaje permanente.

     Sin embargo, una de las mayores inequidades de la sociedad contemporánea deriva de la distribución fuertemente asimétrica del conocimiento (no todos pueden acceder a él) . La asimilación de los diversos elementos de la tecnósfera requiere gastos materiales que no todos pueden realizar.

     El Informe Mundial sobre la Educación Superior publicado en 1999 por la UNESCO (2) plantea que:

  • En el decenio 85-95 la tasa bruta de escolarización de la enseñanza superior se incrementó de 39 a casi 60 en los países desarrollados, mientras que en las regiones menos desarrolladas pasó tan sólo de 6,5 a 9.
  • El gasto público en educación, que en 1980 era de 15 millones de dólares norteamericanos en los menos desarrollados con respecto a 408 en los más desarrollados; pasó a ser de 248 a 1.110 millones respectivamente en 1995.
  • El gasto público por alumno en la enseñanza superior en los países menos desarrollados sufrió un significativo retroceso: durante la última década ha sido 6 veces mayor en los más desarrollados respecto a los menos desarrollados.

     En el mundo las tecnologías cambian con rapidez por lo que no es suficiente dotar al alumno de las habilidades esenciales y específicas para la actividad laboral que desempeñará sino en darles los conocimientos y las habilidades fundamentales que los capaciten para adaptarse con éxito en el futuro a una serie de puestos cambiantes que requieren destrezas específicas diferentes; muchos de ellos imprevisibles.

     En este sentido, Federico Mayor expresó: "...El propósito deberá ser que los estudiantes salgan de la Universidad portando no sólo sus diplomas de graduación sino también conocimiento, conocimiento relevante para vivir en sociedad, junto con las destrezas para aplicarlo y adaptarlo a un mundo en constante cambio". (18)

     Las presiones sobre el sistema educativo están y seguirán aumentando. El ímpetu tecnológico ha provocado un conflicto entre el papel tradicional de la escuela, esencialmente conservadora, y su responsabilidad ante una sociedad que pide su adaptación a los cambios. Su efecto primario en el aprendizaje de observa en la variación continua obligatoria en lo que se enseña: al ampliarse los conocimientos de las ciencias se cambia el contenido de los cursos para acomodarlos a los nuevos conocimientos; también por la necesidad de que los egresados utilicen nuevas técnicas más especializadas y ocupen nuevos puestos de trabajo.

     La explosión de la información es también una explosión acerca de la información. Los industriales y hombres de negocios no son los únicos que acuden a las NTIC para resolver sus problemas de almacenamiento, recuperación y exposición de información; se ha dicho que cualquier teoría del aprendizaje defendible debe, a la larga, ser una rama de la teoría de la información.

     En el aprendizaje actual, la necesidad de pericia es imperativa. Se le llame conocimiento o "know-how" (saber-cómo), es indispensable el dominio de enormes cantidades de información. En el pasado, la mayor parte de ella se transmitía verticalmente; es decir, de los padres, maestros u otros adultos a los jóvenes y su contenido permanecía más o menos inmutable. Actualmente, la información nueva es tan vasta que una gran parte de ella se transmite simultáneamente por agentes externos al sistema educativo formal y su contenido cambia "cada amanecer".

     Los intentos de desarrollar tecnologías de enseñanza modernas, por inadecuadas que sean, están motivados por la exigencia de la necesidad. De una u otra manera, se ha hecho imprescindible para el maestro aumentar su capacidad para transmitir ideas, habilidades, experiencias, información, de manera más amplia y efectiva. Puede que a alguien no le gusten, pero no puede eludir el hecho de que existen.

     Claro está que siempre hay un elemento de incertidumbre ante estos medios. Por ejemplo, la tecnósfera produce condiciones para el enriquecimiento del vocabulario de los estudiantes pero, al mismo tiempo, forma un individuo oyente, espectador, consumidor; que él se convierta en un sujeto activo de la cultura y de su aprendizaje depende de muchas otras circunstancias complementarias.

     La tarea principal de los pedagogos, por ello, no es sólo incorporar orgánicamente los medios electrónicos de enseñanza a la educación, sino también optimizar este proceso de modo tal que brinden beneficio, sobrepasando muchas veces los gastos ocasionados por su introducción. Esa utilidad no se mide en dinero sino en el desarrollo de la personalidad de los estudiante y por ende de la sociedad.

     En correspondencia con ello, las actuales tendencias pedagógicas se dirigen con mucho acierto a concebir la acción docente del profesor como dirección, como facilitador de un proceso en el cual el alumno es objeto de influencias instructivo- educativas pero, sobre todo, sujeto activo de su propia actividad cognoscitiva. La clase contemporánea tiene como premisa fundamental conceder una gran importancia a la actividad del alumno como sujeto, para que se formen y desarrollen todas sus potencialidades bajo la acertada dirección del profesor, en un proceso bilateral que tiene lugar en un medio colectivo.

     La introducción de las NTIC en la educación como resultado de la necesidad social provoca un impacto en el aprendizaje, el cual se evidencia en las diferencias que existen entre las naciones o sectores sociales en función de su poder económico y político. Consecuentemente con esto, se reflejan diferencias culturales entre los pueblos y entre las capas de la sociedad; en la mayoría de ellos se pasa del analfabetismo más humillante al fanatismo enfermizo en la búsqueda de información.

     Además, se provocan -a partir del uso de estas tecnologías- cambios que pudiéramos denominar psicopedagógicos. Psicológicos tanto a nivel individual como grupal; pedagógicos en tanto repercuten en el rol de los sujetos del proceso docente educativo exigiendo la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades en función de las nuevas tecnologías; en el papel tradicional de la escuela, en los medios pedagógicos, entre otros.

     A pesar de que la aparición de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación ha reproducido desigualdades económicas, políticas y culturales, encierran una gran potencialidad para el aprendizaje en aquellos lugares donde se tiene acceso a ellas como es el caso de nuestras Universidades.
A la hora de introducir las NTIC en la educación es importante tener en cuenta que la información que fluye a través de estos medios es portadora de muchos valores ajenos a los que se pretende formar en los estudiantes, siendo preciso establecer límites y que el alumno asuma una posición crítica ante la misma.

     Otro asunto es el uso y abuso de las NTIC en el proceso de enseñanza aprendizaje: por parte de los alumnos ya que no es igual que las utilicen como recurso, moderadamente, acorde a las exigencias académicas, a que lo hagan indiscriminadamente provocando en sí mismos la aparición de cierta "dependencia cognitiva" que puede resultar dañina en su aprendizaje. Y por parte del profesor, que debe entenderlas como medio auxiliar y no como su próximo sustituto, por los peligros que esto encerraría.

     Una implementación total de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la educación traería consigo cambios en las relaciones interpersonales entre alumnos, entre alumnos y profesores, entre los mismos profesores: en su comunicación y en los conceptos de grupo, llegando -como se analizó en el epígrafe anterior- a existir la posibilidad de aparición de desajustes emocionales.

     Con relación al impacto de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación Superior, Olliver opina que -en la actualidad- parece fácil instalar grandes equipos de cómputo, suplir al catedrático por un tutor, instalar CD-ROM y hablar de autoaprendizaje; sin embargo, desaparece, junto con el calor humano, la función crítica de la Universidad que consiste en reflexionar sobre la sociedad, criticarla, cuestionarla.

     Sin embargo, como hemos visto existen muy pocas posibilidades de que estos fenómenos constituyan un "cuadro mundial" ni "nacional" por la distribución tan poco equitativa que existe. Nos queda pues conocerlos y estar preparados para enfrentarlos.

2.3. ¿Qué piensa una Comunidad Científica?

     Para conocer las opiniones respecto a la implementación de las NTIC en la Educación Superior, nos dimos a la tarea de encuestar a una Comunidad Científica del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría. En este caso, la del Centro de Referencia de Educación Avanzada (CREA). La muestra estuvo integrada por 24 profesionales que trabajan vinculados con el uso de las NTIC. La encuesta constó de dos preguntas (ver anexo 1)

     La pregunta 1 estuvo dirigida a determinar los retos que, según estos profesionales, le imponían el uso de las NTIC a la Educación Superior y, la pregunta 2, dirigida a explorar la posición que asumía la muestra respecto al título de nuestro trabajo y las razones por las cuales lo hacían.

     Se pudo determinar a través del análisis cuantitativo de los datos obtenidos en la encuesta (ver anexo 2) que el modo o valor más frecuente fue el mismo en las dos preguntas. En el caso de la pregunta 1, se plantearon con más frecuencia retos psicopedagógicos que retos de otra índole: económicos, políticos o culturales; lo mismo ocurrió con la pregunta 2, en la que el 100 % de los sujetos estuvo de acuerdo con que las NTIC son ventanas que se abren para la Educación Superior y las razones más aludidas fueron las psicopedagógicas; especialmente se planteó que esto es así por las posibilidades que brindan las NTIC para la adquisición de conocimiento, superación continua y actualización; así como porque permite la educación a distancia, donde no hay necesidad de presencia física.

     En relación a la pregunta 1, vemos que existe una actitud positiva hacia las NTIC en estos profesionales, lo cual es coherente con su desempeño; sin embargo, no tienden a señalar los retos que de índole distinta a la de su ocupación laboral imponen las NTIC a la Educación, lo cual encierra el peligro de que se esté idealizando el uso de las nuevas tecnologías, no queremos decir que desconozcan los retos económicos, políticos, culturales y psicológicos, pues esto no fue explorado en la encuesta, pero sí que no es de los primeros asuntos que tienen en cuenta.

     Es muy interesante la información obtenida a través de la pregunta 2, donde una de las razones que se expresan -para afirmar que las NTIC son ventanas que se abren para la Educación- es que ellas mejoran las relaciones interpersonales entre los sujetos del proceso comunicativo, cuando es precisamente éste uno de los criterios que emiten en contra sus detractores. Lo anterior puede estar fundamentado en la experiencia que han tenido estos profesionales en el uso de las NTIC; por ejemplo, en los cursos a distancia donde se ha asegurado la interactividad en el diálogo profesor/ alumno (lo cual ayuda, por ejemplo, a los alumnos que, en el aula, se sienten cohibidos o son tímidos a expresarse más libremente sin la presión de la presencia de los otros) y como ellos plantearon, posibilita una educación más personalizada. También puede influir en este criterio que -sin dudas- se ha elevado para ellos el número de personas con las que se relacionan y esta ampliación puede considerarse positiva.

     Otras de las principales razones referidas fueron las posibilidades que brindan de actualización, superación continua, etc; así como que se amplía el universo de enseñanza al utilizarse la educación a distancia con lo que se supera la barrera presencial. En relación con este punto, hubo dos criterios referidos a que, con las NTIC, pueden hacerse más cursos con menos profesores, cuestión con la cual discrepamos: la ventaja estaría en otros aspectos pero no en la ampliación del número de educandos en relación con el número que estaría en la enseñanza presencial, pues esto iría en detrimento de la calidad del proceso. No obstante, ésta no es una opinión generalizada en la muestra.

     De manera general, la predisposición de la muestra hacia el uso de las NTIC en la Educación es positiva, lo cual tiene sus pros y sus contras, ya que se corre el riesgo -por ejemplo- de mistificar las nuevas tecnologías al ver sólo el lado bueno de las mismas y no las consecuencias negativas que pudieran traer consigo, cuestiones analizadas en los anteriores epígrafes de este trabajo.


3. Consideraciones Generales:

     Existen muchas personas que creen que las NTIC son la solución ideal para la educación por varias razones defendibles como: la posibilidad de brindar información de último minuto, apoyar la acción del profesor, estimular la actividad del estudiante, etc. Sin embargo, hemos expuesto aquí que no todo es conveniente ni efectivo, que existen condicionantes sociales del asunto y, a la vez, que él tiene repercusiones sociales; todo sobre lo cual es importante reflexionar.

     Es necesario reconocer que detrás de lo novedoso e impresionante del desarrollo existen una serie de inconvenientes económicos, culturales, políticos y otros que deben apreciarse.

     Después de valorar lo positivo y negativo de estos medios en el proceso de enseñanza aprendizaje, nos preguntamos: ¿no sería de gran valor estudiar los males que podrían sobrevenir con la aplicación de determinada tecnología en la educación con el fin de prevenirlos?

     No se trata de utilizar cualquier tecnología; como vimos, es necesario poner límites a su uso pero no al desarrollo que, en potencia, ellos propician.

     Consideramos, como la comunidad científica encuestada, que las NTIC son ventanas que se abren para la educación superior desde las cuales se podrá ver un futuro radiante o desierto, en función de los retos que seamos capaces de vencer.

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