Número 10- Agosto 2000
 
La Construcción de la Identidad de la
Institución Escolar en la Sociedad del Desconcierto


Lic. Ester Lafont Batista


Coordinadora de la Consultora Educativa Alfa.Centro de Formación Docente inscripto en SNEP como centro de capacitación y
asesoramiento docente, Argentina.


      Trabajar en el tema de la Identidad en las instituciones escolares es inquietante y movilizador.
Esta temática excede la dimensión pedagógica - institucional de las escuelas y nos sumerge en un melancólico recuento de las situación global de la sociedad Argentina.

      Obviar la realidad político-económico y poner el foco en un recorte aislado de la acción de directivos y docentes es, a mi entender, un recurso que evita y niega datos contundentes que afectan el desempeño actual de las instituciones escolares.

      Desde un posible abordaje contextuado de la escuela actual, puedo intentar un acercamiento a la temática de la identidad de la escuela y, desde esta mirada, avanzar en propuestas posibles para el momento actual y para sus actores responsables (directivos y docentes) de la escuela actual
instituciones desde sus diferentes disciplinas.

      Una identidad personal o institucional saludable requiere de una actitud coherente y flexible, que tolere la ruptura de estructuras establecidas de identidades previas. Ruptura que le permita a la misma una nueva construcción superadora, que respete y recree los rasgos distintivos saludables que caracterizaron su identidad anterior.

Enfoque actual del campo político - social - económico

      Considero relevante que los docentes estén al tanto de información actualizada de los aspectos sociales, económicos y tecnológicos, que conozca los rumbos por los que nos embarcamos políticamente como país, que cuestionemos, reflexionemos e indaguemos en ellos como parte del ejercicio profesionalizado de nuestra tarea .

      Esta postura, no poco angustiosa en este tiempo histórico, nos ayudará a no ser inocentes artífices (por acción u omisión) de situaciones que atentan contra la obligación profesional del docente de enseñar y formar a nuestros educandos para la libertad, la participación y la protección de los derechos humanos.

      Pensar y construir una utopía, poder ejercer la acción transformadora que modifique, en parte, el futuro posible que nos presenta la realidad actual.

      Poniendo, ahora, el acento en el contexto en el cual se encuentran las identidades del presente, vemos que un enfoque actual del campo político, social, económico y aún científico nos muestra un panorama sumamente complejo y confuso.

      El desarrollo tecnológico ha adquirido un impulso que nunca había tenido antes y que la mente humana no puede absorber al mismo tiempo. La vertiginosa fuerza de las comunicaciones en todo el mundo hace que el individuo esté recibiendo simultáneamente gran cantidad de mensajes desde toda clase de distancias, de distinta calidad y carácter y que no pueda metabolizarlos ni sintetizar.

      La comunicación masiva que lleva a la incomunicación, la publicidad de toda clase de uso estupefacientes, la televisión, la alineación creada por las condiciones de trabajo, la violencia -en todas sus expresiones- como pautas culturales intrusivas y los sistemas represivos de toda clase son algunos de los muchos factores responsables de la confusión alienante del sentimiento de identidad. Confusión que, a veces, empuja a veces a una elección impulsiva de una determinada ideología para salir del caos y evitar el peligro del derrumbe de la identidad.

      Un listado de certezas inquietantes:

  • El sector moderno, formado por los asalariados y los trabajadores independientes estables, comprende cerca del 74% de la población económicamente activa. De ellos, cuatro de cada cinco están registrados y nueve de cada diez tienen empleo permanente. La mitad de los desocupados está fuera del núcleo capitalista del mercado del trabajo

  • La condición necesaria para que los desocupados periféricos constituyan un "ejército de reserva" es que sus calificaciones se ajusten a los requerimientos de la demanda del sector moderno. En estas condiciones, el cambio producido en la situación laboral eleva la tasa natural de desempleo.

  • Los trabajadores bien educados tienen mayores posibilidades de adaptación, cuestión central para la empresa de nuestro tiempo. La tasa de analfabetismo funcional ha ido creciendo y el total de personas sin educación aumentó en una sexta parte en lo últimos 30 años.

  • América latina tiene inmensas potencialidades; pero sin contar con el factor clave de un capital humano recuperado, tendrá serias dificultades ante las nuevas reglas de la competitividad.

  • El conocimiento se ha convertido en la única fuente de ventajas competitivas sostenibles de largo plazo.

  • El personal educado tiene, a su vez, chances laborales muy superiores.

  • Las naciones desarrolladas gastan veinticinco veces más en educación que aquellas en vías de desarrollo.

  • El conocimiento se está convirtiendo en un factor crítico de producción. Las presencia de personas especializadas será la única ventaja comparativa viable.

  • Las naciones desarrolladas gastan en educación 1.211 dólares al año por habitante; los países en vías de desarrollo gastan sólo 48. En la enseñanza superior, se alcanzan los 10.030 dólares y 1.485 para los latinoamericanos. En un momento en que la competencia de los países pasa por su nivel educativo, son escasas las posibilidades que tiene América de competir con las naciones latinoamericanas en relación al acceso a una competitividad genuina.

  • La necesidad de evitar la exclusión como países pero, al mismo tiempo, la exigencia de evitar la marginación interna de grandes sectores de la población, obligan a considerar el aumento de la inversión educativa como una tema central en la agenda política latinoamericana de fin de siglo.

  • Esta situación provoca, también, desilusión popular, dado que se supone que el político pretende nada menos que preocuparse del bien de los demás por encima del propio y pareciera que casi nunca se cumple esta regla ética .


La identidad institucional de la escuela argentina a inicios del nuevo milenio

      Estamos en los inicios del nuevo siglo y, en la Argentina y como en otras naciones de América, nos enfrentamos a un clima social y emocional con alto nivel de incertidumbre, en donde todas las certezas se han puesto en cuestión en un marco empobrecido de valores y con muchos interrogantes que nos impulsan, a quienes estamos trabajando en el mundo de la educación, a poder cumplir con el objetivo de enseñar con el mejor nivel de eficacia posible.

      Las condiciones adversas que provocan las situaciones mencionadas en las instituciones educativas provoca inseguridad y desconcierto, y estos sentimientos irrumpen el el funcionamiento de las instituciones escolares provocando sufrimiento en sus actores institucionales y crisis profundas, que afectan la identidad institucional de las escuelas. La realidad de un contexto deshumanizante irrumpe en la escuela como una amenaza sobre los vínculos sociales y de todo aquello que tiene que ver con la sociabilidad. Una cultura social que parece premiar preferentemente lo individual sobre lo colectivo .Una realidad que afecta la identidad institucional y que nos lleva a confrontar diariamente con situaciones a las cuales intentamos resolver desde nuestra propia identidad y desde la identidad de las instituciones en las que desarrollamos nuestra labor.

      Esta confrontación no siempre es feliz: la desigualdad de fuerzas provoca en las instituciones escolares diferentes reacciones, no siempre progresivas y saludables. La confusión, las contradicciones de la realidad y la pobreza de recursos más de una vez provocan respuestas regresivas que obturan el crecimiento de los actores institucionales que forman parte de la institución escolar y que adoptan diferentes formas:

  • Escuelas que quedan paralizadas y esclerosadas con pocas respuestas, con organigramas y estructuras témporo-espaciales rígidas, impedidas de modificar y transformar sus métodos, planificar nuevas maneras resolutivas, pensar e imaginar nuevas opciones, romper con viejos constructos hechos para otro tiempo, para otra sociedad y para otro futuro.

  • Escuelas que intentan negar sus historias, sus raíces más profundas, sus matrices originales, la formación de sus docentes, las características de su comunidad y que planean modificaciónes o innovaciones "vendibles", pero que carecen del aprendizaje, de la capacitación de los recursos posibles y básicos para innovar y modificar nada. Estas escuelas son instituciones que se arman con criterios empresariales, para vender seguridades que rápidamente se esfuman, en tanto que los actores institucionales comienzan a vivir estas modificaciones como situaciones que les roban sus seguridades, que sólo los invitan a caminar por un cambio solitario, empobrecido e irreal de una fantasía sin asidero en la realidad.

      Ambas situaciones incrementan los niveles de incertidumbre y provocan fuertes regresiones, que salen a la luz a partir de situaciones de malestar expresadas en sensaciones de fracaso, ausentismo, deserción, enfermedades psicosomáticas, pedidos de licencias, retiro del compromiso, de la alegría y del crecimiento.

      Cada una de estas reacciones institucionales repercuten en los actores institucionales. La enfermedad -en cualquiera de sus expresiones mentales, corporales y sociales- son variadas formas en las que un sujeto intenta encontrar su equilibrio, un equilibrio que lo salva de la confusión pero que lo hunde en un estado de descalificación interna que resiente su rol y afecta su autoestima.

      ¿Cómo promover la construcción de una identidad institucional que pueda enfrentar el cambio tan profundo de nuestra cultura sin negar estas situaciones y que, por otro lado, continúe produciendo conocimiento y formación? No creo que haya una sola respuesta, ni supongo que la que les proponga sea la mejor. No obstante, me aventuro a proponer una salida a construir, una salida que al menos les permita a los actores institucionales volver a soñar una escuela cuya identidad se vea fortalecida, una escuela que represente en una microestructura, una experiencia saludable para los actores de su comunidad educativa y una escuela informada y formada que se permita cuestionar, seleccionar, elegir de sus rasgos distintivos aquellos que sirvan para esta realidad y que se permita crear y plasmar nuevas formas de cumplir con la función de las instituciones. Escuelas que se permitan plasmar sueños posibles en proyectos cortos, que remonten el entusiasmo, que evalúen con adultez las acciones realizadas y las posibles de realizar, que sepan reparar en las equivocaciones. En definitiva, escuelas que generen espacios saludables y reflexivos en donde la confrontación de las ideas sea el suministro natural para un reconstrucción progresiva de la identidad, de la institución escolar en la sociedad actual .


Fuentes:
Ester Lafont Batista " La institución escolar; Convivencia y disciplina", Tesis Norma, Grupo Editorial, Bs. As. 1994.
Ester Lafont Batista. " El Juego en el Proceso de Aprendizaje " Ed. Humanitas (ahora Lumen ) Bs As , Argentina.

Bibliografía utilizada
Ester Lafont Batista " La institución escolar; Convivencia y disciplina", Tesis Norma, Grupo Editorial, Bs. As. 1994.
Ester Lafont Batista. " El Juego en el Proceso de Aprendizaje " Ed. Humanitas (ahora Lumen Bs As, Argentina.,1995.Bs As.


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